JURASSIC PARK
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 Struggle For Life. Book 1; Danza en el Fin del Mundo

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guillem
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MensajeTema: Struggle For Life. Book 1; Danza en el Fin del Mundo   Dom 10 Dic 2017, 9:58 am


"Otro dia se va y lo único que has conseguido es más miedo. Es la vida del superviviente, no hay más que decir; intentas vivir y sólo logras sufrir. No puedes ganar la batalla, pero todavía sigues en pie... ¿Y para qué? Para seguir viviendo tu miseria de vida.

Otro dia se va bajo el gélido viento; no hay abrigo que cubra este frío mortal. El dolor no se puede ignorar, pero nadie escucha al niño que llora. Y cuando termina el día, mañana solo te depara mas de lo mismo. Sientes que se acerca tu hora.

Algo pasó hace cinco años. El mundo ha cambiado. Y ocurrió con tanta calma que, el día en el que la ilusión de rompió, no hicimos nada. Nos quedamos paralizados. Luchamos; pero no ganamos. Sobrevivimos; pero no vivimos. Hijos del nuevo mundo; valor, pues esto es el fin de nuestros días y debemos enfrentarlos con la cabeza alta. Y el destino se acerca feroz como un duro puñal."


STRUGGLE for LIFE es un drama post-apocalíptico que narra la vida de los hermanos Harrison y Pepper en una Norteamérica dominada por dinosaurios y otras criaturas prehistóricas, en la que una serie de colonias y asentamientos intentar tejer una red sobre la que alzar una nueva sociedad mientras los desperados intentan sobrevivir en los caminos de un mundo sin ley en el que todo está diseñado para matarlos.

Conforme los dos hermanos viajan por el nuevo mundo, buscando enmendar lo que consideran sus pecados ayudando a aquellos más necesitados, descubrirán que el poder es una fuerza que arranca lo peor de los seres humanos y que, sobre las cenizas de la vieja sociedad, los secretos valen más que el oro.


¿POR QUÉ HAS ESCRITO ESTO?
La verdad es que la historia me llevaba rondando la cabeza desde un par de años, tras leerme la serie de cómics de Xenozoic Tales de Mark Schultz.

Esta historia está escrita en su mayoría para mejorar mi escritura y practicar estilos de escritura que mi estilo habitual (Fantasía Historica/Alta Fantasía) no me permite. Por tanto, cualquier crítica constructiva será aceptada y bienvenida.

¿PARA CUÁNDO?
Supongo que empezaré a publicarlo en cuando termine los exámenes, deje de trabajar y tenga un rato para adelantar mi "libro de verdad" por tanto, esperadlo para principios de Enero. Lo bueno que tiene es que, cuando estoy estresado, escribo para relajarme y desestresarme. Así que, en el estado en que estoy, puedo escribir la Biblia en verso en un par de días.

¿ESTÁ ESTA HISTORIA CONECTADA AL UNIVERSO JURASSIC PARK?
Si; podría ser considerada tanto un universo alternativo o una línea temporal desviada a partir de Jurassic World, donde las consecuencias al desastre de Isla Nublar cambiaron. Por tanto, eventos clave como el Incidente del Indominus tuvieron lugar, pero a partir de ese punto las cosas cambiaron;

Elijah Kilgore, un empresario de poca monta, abrió poco después del incidente una nueva empresa de genética y, por medio de una amplia y cuidadosas obras benéficas, pagos ilegales y corrupción que llegaba hasta las , logró borrar la imagen de los dinosaurios que había en las mentes de la gente y consiguió nombrarlos como "La salvación a todos los problemas de la humanidad": comida, mano de obra, sistemas militares, animales de compañía... Nadie sabía como Kilgore lograba controlarlos, pero nunca hubo ningún incidente y, en tan sólo cinco años, Kilgore había colocado sus creaciones en todos los niveles de la sociedad humana.

Elijah Kilgore mató a Dios y se nombró a sí mismo como su sucesor. Pero, como con todos los grandes hombres de la historia; un día cayó Roma. Y se llevó el mundo con él.


Última edición por guillem el Vie 05 Ene 2018, 10:02 am, editado 1 vez
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Spinosaurus marocannus
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MensajeTema: Re: Struggle For Life. Book 1; Danza en el Fin del Mundo   Dom 10 Dic 2017, 10:07 am

Ok, la risa tonta de felicidad que acabo de soltar al ver esto no ha sido ni medio normal xD. ¡El rey Guillem ha vuelto para tomar el Trono del Dilophosaurus!

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"¿Es un tiranosaurio?"
"No, suena más grande"
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guillem
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MensajeTema: Re: Struggle For Life. Book 1; Danza en el Fin del Mundo   Dom 10 Dic 2017, 10:08 am

Spinosaurus marocannus escribió:
Ok, la risa tonta de felicidad que acabo de soltar al ver esto no ha sido ni medio normal xD. ¡El rey Guillem ha vuelto para tomar el Trono del Dilophosaurus!

¡Y prometo no plagiar nada esta vez!
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MensajeTema: Re: Struggle For Life. Book 1; Danza en el Fin del Mundo   Dom 10 Dic 2017, 10:17 am

Sí, ya me dí cuenta de que lo que escribíamos era Game of Terry xD

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guillem
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MensajeTema: Re: Struggle For Life. Book 1; Danza en el Fin del Mundo   Vie 05 Ene 2018, 10:01 am

CAPITULO 1
NANA A LOS NIÑOS DEL NUEVO MUNDO

I


La pradera se extendía hacia el horizonte como un eterno mar verde.
Pepper, su espalda desnuda para tomar el sol, leía con calma un libro tumbado en la hierba. Harry se apoyó contra la rueda del coche y sacó una pequeña bolsa de debajo del coche y empezó a montar la cámara de fotos. El viento perezoso que cruzaba la pradera le sacudía el pelo y hacia que algunos mechones le taparan los ojos. Una vez hubo montado la cámara, se la llevó ante los ojos y tomó una fotografía del idílico momento. Era un paisaje precioso. Nadie hubiera dicho que aquello era el fin del mundo.


- Harry.


Pepper estaba hablando demasiado bajo, su voz sonando poco más alto que un suspiro. Pero, a pesar de no poder oírla, su brazo señalaba algo en la distancia. Harry solamente veía piedras y hierba.


- La cámara, Harry.- dijo Pepper, acercándose poco a poco a él.
- ¿Que?
- Dame la cámara, ahora.


Harry se la dio; había hecho miles de fotografías desde el principio del apocalipsis. Pepper pensaba que eran necesarias para próximas generaciones, pero Harry lo dudaba. El mundo se había acabado; no iban a haber muchas generaciones después de la suya.


- Aquí.- Pepper señalaba a un trozo de hierba que no parecía tener nada de especial.- ¿Lo ves?
- No... No veo nada especial.
- Mira bien la foto, Harry. Ahora, mira al prado.


Harry hizo lo que le mandaba y, cuando lo pudo ver; el corazón le dio un vuelco. En la foto no había más que prado, pero en el Prado que se alzaba ante sus ojos, había una piedra. Pepper se había subido al coche y estaba observando con un catalejo la piedra.


- Eso no es una piedra, Harry.- dijo Pepper.- Las piedras no respiran.
- Nos han tendido una puta emboscada mientras dormíamos.- salió corriendo hacia el maletero del coche; apartó las mini neveras donde guardaban la comida, sacó un rifle y tras considerarlo un segundo, se guardó un revólver en el cinturón.- Te dije que no debíamos habernos quedado a dormir. Pero tu dijiste que iba a ser seguro y yo tuve que escucharte.
- Yo no dije que iba a ser seguro.- le replicó Pepper.- Dije que si no dormías al menos por media hora te ibas a morir espontáneamente. Pásame el rifle.


Harry sacó la bolsa del rifle de francotirador y se la tendió a Pepper. Mientras esta montaba el fusil de francotirador, Harry vigiló la piedra. No se movía, no parecía diferente a ninguna de las piedras que le rodeaban; para una mente inocente o una vista primitiva, aquello era imposible de detectar.


- ¿Un carnotauro?- le preguntó a Pepper, que ya había montado el rifle.
- No, creo que es demasiado pequeño.- Pepper estaba mirando por la mirilla.- Y si eso es un carnotauro, no nos habríamos dado cuenta.
- ¿Quieres que lo haga yo?
- No; no tengo ningún problema en hacerlo desde lejos. Tú ocúpate de él si se acerca.


Pepper se colocó los cascos para no escuchar el disparo. Harry podía ver sus labios fruncirse mientras calculaba la distancia y el viento. Respiró una vez y empezó a tararear; apretó el gatillo y, a cien metros de distancia, la piedra se sacudió y murió.


- Soy la ostia.- dijo Pepper. Se quitó los auriculares y, tras guardar el rifle, saltó del coche.- ¿Quieres ir a ver que nos ha tocado en la feria?
- Con un poco de suerte, algo comestible. Nos estamos quedando sin reservas.


Dejaron el coche atrás y caminaron hasta el animal. Cuando llegaron, Pepper se detuvo en seco, pero en el pecho de Harry empezó a crecer la rabia. No pudo evitar patear el cadáver.


- Un Rhedoraptor.


Pepper guardaba silencio; sus ojos perdidos en el ejemplar que había derribado. Tenía la piel gris como la piedra y un rostro lleno de protuberancias que recordaban más a un dragón que a un dinosaurio de verdad. Aquel animal no era producto de la evolución. Aquello había sido diseñado y fabricado en un laboratorio.


- Estamos demasiado al Este.- dijo Pepper por fin.- Se están moviendo más rápido de lo que suponíamos.
- Quizás venga de Nueva York.
- Dudo mucho que quedase algún Rhedoraptor en Nueva York, al menos no después de las bombas.
- ¿Y de Washington? Si los rumores son ciertos, la mayoría de los bosques de Virginia están en llamas, no me extrañaría que estuvieran huyendo al norte.
- Ya. Y esa sería m principal teoría, si el Rhedoraptor tuviera instintos. Pero no los tiene. Todo lo que hay en su cerebro es sintético.


Harry volvió a observar el animal; tenía las proporciones de raptor, pero algo estaba mal. A Harry le recordaba a los extraños dinosaurios que había visto en Jurassic World cuando lo visitó con Denise.


- Venga de donde venga, tenemos que quemarlo.- sentenció Pepper al fin.- No podemos permitir que atraiga más.
- Voy a ir a por gasolina al coche.- dijo Harry; la gasolina era escasa, pero la perspectiva de perder un poco de gasolina no era nada comparado con al perspectiva de tener un rhedoraptor que fuera atrayendo a más rhedoraptores.


Regresó al coche, dejando a Pepper junto al cadáver y sacó un bidón entero del maletero, cuando se encontró con una opción mejor; envuelta en una manta descansaba una botella de whisky. Harry prefería perder una buena bebida a perder gasolina. Cuando te perseguía un depredador monstruoso; un litro de gasolina podía suponer la vida o la muerte. Se giró para ver a Pepper y mostrarle su idea.


Pero Pepper ya no estaba junto al cadáver. Pepper estaba corriendo hacia el bosque tan rápido como le permitían sus piernas; había tirado la mochila junto al cadáver para poder correr más deprisa. Casi veinte metros detrás de ella, había algo persiguiéndola. Algo muy rápido. Algo que estaba ganando terreno.


Harry cerró el maletero de un portazo y se subió al coche de un salto.


• ● •


- Mierda.- pensó Pepper.- Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda...


Pepper corría mucho. Sabía que el rhedoraptor no iba a tardar en alcanzarla, que sus piernas nunca iban a ser capaces de compararse con las patas del animal. Y, aún así, siguió corriendo.

Podía oír el animal corriendo detrás de ella, cada golpe de sus patas contra el suelo reinando con el ritmo de un tambor de guerra. Cada vez más cerca. Incansable. Su única esperanza era llegar al río. Pero sabía que estaba en desventaja. Se preguntó que había en sus bolsillos que pudiera usar para frenar la caza, pero no tenía tiempo. El tambor se volvía más frenético.

Estaba cerca del río. Muy cerca; pero notaba la presencia del rhedoraptor en su espalda. Oyó el chasquido de sus mandíbulas muy cerca de su oreja. El tambor se detuvo y supo que se estaba preparando para saltar sobre ella. En un momento, iba a caer sobre ella y destriparla. Hizo de tripas corazón y se lanzó al río. Era su única esperanza. Sintió como las garras le arañaron la espalda cuando saltó.

El río la recibió con sus aguas frías y sus rocas redondas en el fondo. Notó el dolor cuando el agua entró en contacto con las heridas de su espalda. Notó la fuerza de la corriente empezando a arrástrala. Hizo un esfuerzo y empezó a nadar. Con cada movimiento de sus brazos, los músculos de su espalda se tensaban y las heridas le dolían más y más. Cuando llegó a la orilla, no podía soportar más el dolor en sus omoplatos.

El Rhedoraptor, en la otra orilla del río; dio la vuelta. Pero Pepper sabía que no iba a abandonar la caza. Quizás un animal normal lo hubiera hecho. Quizás el producto de la evolución se hubiera dado cuenta que era más sencillo buscar otra presa. Pero el rhedoraptor no era una animal normal y su instinto había sido diseñado en un laboratorio.

Con un solo salto; cruzó el espacio que los separaba y se plantó delante de ella en una nube de polvo rojo.

Pepper retrocedió y, en un intento de escapar, tropezó con un bulto en el suelo y cayó. Los dientes del rhedoraptor aparecieron en su mandíbula gris y se preparó para saltar de nuevo sobre ella, clavándole las curvas garras de sus pies que golpeaban las piedras de la rivera mientras se acercaban a Pepper.

Pero el animal se derrumbó; gritando frenéticamente desde el suelo, se revolcó en el polvo y se volvió a levantar. Pepper se dio cuenta de que estaban sonando disparos. Un segundo golpe fue a dar contra el hocico del rhedoraptor, lanzando su cuello hacia atrás; sin embargo, siguió avanzando hacia Pepper; su mandíbula goteando sangre y pedazos de carne, con los dientes reventados y, cuando abrió la boca para morderla, Pepper vio que la lengua del raptor se había partido en dos, apenas sujeta por un hilo de carne, balanceándose como una serpiente muerta. Al animal no parecía importarle.

El tercer disparo dio al animal en el brazo derecho, pero parecía seguir sin molestarle. Pepper estaba paralizada; no era miedo, era la sensación de ansiedad que recorría su cuerpo cuando tenía que atacar a algo cerca de ella. Empezó a hiperventilar hasta que el cuarto disparo le abrió en dos la cabeza y pedazos de cerebro diseñado genéticamente empaparon la orilla del río.


Sobrecogida por el miedo de que el cadáver atrajera más rhedoraptores, empujó el cadáver hasta el río y dejó que se lo llevara la corriente.


- No te muevas Pepper.- dijo Harry, de pie en la otra orilla del río, el coche a sus espaldas y el revólver humeando en sus manos.- Voy a buscar un lugar por el que cruzar.

Entonces se dio cuenta de con que había tropezado. Había una niña a sus pies. Una niña de siete años, vestida con un sencillo vestido blanco manchado de negro.


- ¿Harry?- preguntó al mirar a su alrededor.- ¡HARRY!

Pasó diez minutos gritando, como cuando tenía seis años y se encontró aquel cuervo en la carretera con un ala rota. Pepper siempre había sido la más sensata y racional de los dos, pero en aquel momento se volvió un manojo de nervios. Se pasó semanas enfadada con Harry, como si el hecho de no haber llegado a tiempo hubiera causado la muerte del pájaro.

Cuando Harry se lo comentó años después, ella le dijo que fue en aquel momento cuando entendió la muerte, viendo como aquel pájaro daba un último jadeo silencioso antes de partir a donde sea que fueran los pájaros tras morir. Pepper volvió a sentir aquella sensación sujetando a aquella niña entre sus brazos. Pero Harry llegó a tiempo.


- Una niña, Harry, no es más que una niña.- Pepper se aferraba a la niña como quien se aferra a un sueño antes de despertar.
- Pepper, tranquilízate.
- No puedo Harry. Mírame y dime qué me tranquilice otra vez.


Harrison se dio la vuelta y vio a Pepper levantando la mano, con la palma abierta hacia él. Su piel oscura estaba cubierta por una sustancia tan negra como el...
Como el petróleo. "Dios mio" pensó Harry cuando su cerebro sumó dos y dos. Los ojos de Pepper, rojos de ira, le demostraron que ella había llegado a la misma conclusión.


- Voy a matar a ese hijo de puta. Te lo juro.- escupió Harry, su voz cargada de bilis.- Esta vez ha ido demasiado lejos. Le voy a destrozar la vida, luego le partiré el cuello y le cortaré la cabeza.
- Tienes razón...
- No, Pepper, me da igual cuántas veces... Espera ¿La tengo?

Pepper se levantó, con la niña en brazos.


- Si. Este mundo es peligroso, es un demonio que se alimenta de odio y violencia. Y contra más sacrificios le ofrecemos, más nos hundimos en este infierno. Pero este es un sacrificio que merece hacerse. Nadie debería emplear el apocalipsis para conseguir poder y riquezas. No voy a mentir; quitar a Dean Summerhall de la faz de esta tierra será la cosa más solidaria que haremos jamás.
- Entonces ¿Estás de acuerdo? ¿Deberíamos ir allí y meterle un tiro entre las cejas?
- No. No podemos. No después de lo que le hicimos. No podemos acercarnos a él más de treinta metros antes de que sus matones nos destrocen la cabeza.
- Quizás si nos acercáramos fingiendo arrepentimiento y le apuñaláramos...
- Harry. Le debemos mucho dinero. Le destrozamos el negocio de las medicinas.
- No debimos haber hecho eso. Simplemente tendríamos que haber dado eso medicina a quien teníamos que dársela en lugar de repartirla...
- Eso fue lo correcto, Harry.


La niña empezó a toser hasta despertarse. Abrió los ojos de par en par, dos ojos negros como luceros, que miraron a Pepper con confusión.


- ¿Mamá?
-       No, hija mía.- dijo Pepper, lanzando todo su calor maternal en aquella frase.- Pero te llevaremos a casa.
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guillem
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MensajeTema: Re: Struggle For Life. Book 1; Danza en el Fin del Mundo   Vie 12 Ene 2018, 9:02 am

II

La gasolinera apareció en el horizonte como un espejismo; habían tenido que dejar atrás el coche unos kilómetros atrás cuando se había agotado la gasolina y llevaban caminando por carreteras cubiertas de arena durante unas cuantas horas.

Lo primero que vieron fue la señal de la gasolinera; una estrella amarilla sobre un fondo azul, pintado con docenas de agujeros que solamente podían ser de bala. De uno de ellos colgaba un cordel atado a lo que aparentaba ser un cráneo de un protoceratops, que producía un sonido hueco cuando golpeaba el poste, balanceado por el viento.

- Deberíamos acercarnos.- le dijo a Harry, la niña durmiendo apacible contra su pecho.

Los ornamentos como aquel solían tomar tiempo en colocar y solían indicar que ahí vivía gente. "Este lugar está ocupado" significaba "Sigue tu camino."

Pepper esperaba que, al ver a la niña, la gente que estuviera dentro mostrase un poco de compasión y, por lo menos, les indicase el camino a la apoikia más cercana. Harry esperaba algo diferente, por lo que sacó el revólver y lo amartilló.

Al acercarse, quedó bastante claro que no había nadie en la gasolinera; la arena se amontonaba en la entrada, que había perdido la puerta y estaba bloqueada por lo que parecía ser un frigorífico.

- ¿Te echo una mano?- preguntó Pepper cuando Harry se dispuso a apartarla.
- No te preocupes. Creo que puedo yo.

Pepper echó un vistazo a su alrededor; parecía que nada hubiera estado por allí durante mucho tiempo, y aquello incluía tanto a humanos como a dinosaurios. Lo único que logró llamar su atención fue un par de pterosaurios sobrevolando el paisaje en círculos, demasiado alto para poder distinguirse, y una muñeca medio enterrada en la arena que prefirió dejar donde estaba.

La nevera provocó un ruido seco cuando cayó al suelo, lo cual despertó a la niña. Pepper entró en la gasolinera detrás de Harry y dejó a la niña en una silla con ruedas.

- ¿Puedes quedarte ahí sentada, Anne?

La niña asintió mientras bostezaba. Pepper le sonrió mientras le pasaba la mano por el pelo y se dio la vuelta para examinar la habitación.

Era obvio que alguien había estado viviendo allí; había montones de basura que se levantaban como montañas, la mayoría de paredes estaban pintadas con diferentes clases de espray y el suelo estaba repleto de latas de comida vacías. La pared delante de ella estaba llena de pósteres que mostraban a distintos superhéroes y personajes de comic en actitud heroica; los Dioses del Siglo XXI, relegados a un culto olvidado. Así morían los dioses, pensó Pepper, mientras sus ojos encontraban un pequeño póster que le llamó la atención.

Era blanco y sencillo, apenas más grande que un folio normal, y mostraba una enorme K que envolvía el mundo. "Kilgore Industries" se podía leer "Su mañana es nuestro hoy"; sobre aquellas palabras alguien había escrito, en enormes letras rojas; "NUNCA OLVIDES". Pepper se lo guardó en el bolsillo.

- He encontrado un par de cuchillos y un revolver vacío.- dijo Harry.- No hay munición, pero creo que podemos venderlo a alguien que tenga.

Pepper vio que el frigorífico estaba vacío y que no quedaba ni comida ni gasolina por ninguna parte. Lo único que encontró fue una nota pegada con imanes a la nevera; "Vuelvo pronto", con un corazón dibujado en una esquina. En la misma nota, una caligrafía infantil había escrito "Vuelve, por favor."

Detrás del mostrador encontró una calavera humana; todavía con unos mechones de pelo enganchados, tirada en el suelo y llenándose de polvo.

- No debía de ser más que una niña.

Cerca de donde estaba, se podía ver una última pintada; "EL AMOR NO LO CONQUISTA TODO" y, junto a ella, una fotografía de lo que parecía ser una niña con una pareja de hombres, jugando y riendo.

- Pepper...
- El mundo se ha ido a la mierda, Harry.
- Lo sé. Ya no hay solución.
- Yo nunca dije eso.
- Pero lo has pensado.
- Y aún así sigo creyendo que se podrá reconstruir.
- Estas a dos metros del cadáver de una niña que ha muerto de hambre... en el mejor de los casos. Y, aun así, aún crees que hay esperanza.

Pepper lanzó una mirada a la niña viva, la que habían rescatado de una petrolera, que jugueteaba con una muñeca que debía haber pertenecido a la niña muerta.

- Si no tienes esperanza en el más oscuro de tus días, si solamente sueñas cuando el mundo es perfecto... Eres una mierda de soñador.

Harry permaneció en silencio durante un buen rato, caminando con cuidado entre los escombros para agarrar a la niña.

- Se está haciendo tarde.- dijo.- Deberíamos acampar aquí.

Encendieron una hoguera y repartieron lo que quedaba de comida entre los tres. No era mucho, pero si suficiente para aguantar la noche; según las indicaciones de la pequeña, su aldea no debía estar muy lejos, si se ponían en marcha temprano, la alcanzarían antes de mediodía.

- ¿Cómo estás?- preguntó Harry a la niña cuando acabaron de comer.
- Tenía un poco de miedo... Pero ya sé me está pasando.- la niña mostró una tímida sonrisa. Se había sentado en el regazo de Harry, que se había tapado con una manta.
- ¿Quieres que Pepper te cuente un cuento?

La niña no dijo nada, pero sonrió con fuerza. Pepper se preparó; sabía muchos cuentos, por supuesto, pero también le gustaba contar los suyos propios.

• ● •

Había una vez; en un reino muy lejano, un poderoso rey. El rey era malvado, tan malvado como puede ser un rey que ha tenido que matar a millones para poder ponerse una corona.

Pero el malvado rey era adorado por su pueblo; le ofrecían enormes sacrificios a cambio de su protección. Porque, a pesar de todo lo que había hecho, a pesar de la oscuridad que manchaba su corazón, el rey conocía un secreto que hacía que su reino fuera seguro; mucho tiempo atrás el rey había descubierto, por medio de engaños, un hechizo muy poderoso. Un hechizo que le permitía controlar a los dragones.

Y el reino prosperó. La gente vivía feliz sabiendo que los dragones sobrevolaban sus fronteras, manteniendo a los enemigos del reino alejados. La gente del reino no pasaba hambre, porque sabían que siempre habría carne de dragón en sus mesas. Si hubo un tiempo en el que los dragones habían quemado y arrasado sus campos, la gente los había olvidado.

Pero el rey, sentado sobre su negro trono, en su oscura fortaleza, no era feliz. Largo tiempo atrás le había abandonado su reina y la avaricia empezaba a devorarle el corazón. El rey miraba sus tesoros, suficientes para llenar una catedral, y solo veía vacío.

Se dirigió a los enanos, en sus oscuras minas, y les ofreció dragones a cambio de oro. Y si hay algo que los enanos aman más que el oro, es el fuego. Pero cuando regresó con las riquezas de las profundidades, el rey vio que no eran suficientes.

Marchó de nuevo y se dirigió a los bosques, a las ciudades de los elfos, y les ofreció el mismo pacto que a los enanos; todas sus riquezas, sus joyas y sus secretos. Los elfos, codiciosos de todo aquello que no poseían, aceptaron el trato del rey de los hombres, que regresó de nuevo a su fortaleza con riquezas sin igual.

Con cada nueva moneda de oro que el rey conseguía su deseo de poseer más crecía. Empezó a formar pactos con todos aquellos que entendían la lengua de los hombres; los nobles centauros y los malignos trasgos, los orcos de las profundidades y las sirenas de los mares, todos habían pactado con el señor de los hombres.

El rey se había vuelto peligroso, pensaban muchos. Pero muy pocos lo decían en voz alta. Algunos se atrevían a hablar, por supuesto, pero nadie parecía querer escuchar. Hasta que un día, apareció un grupo de aventureros, venidos de lejanas tierras con un único propósito; terminar con el reinado del rey.

Protegidos por la oscuridad, los aventureros entraron en la fortaleza del rey y buscaron una forma de detener su codicia. Algunos pensaban que el rey se encontraba bajo un hechizo que debía ser roto, mientras que otros pensaban que la oscuridad había sido siempre parte de él y aconsejaban un mucho más drástico corte de cuello.

Y, moviéndose escondidos por los pasillos, los aventureros se habían topado con que no eran los únicos que deseaban ver caer al rey. Su propio hijo, un joven príncipe, se había encarado con su él y había terminado matándolo. El rey estaba muerto. Pero los problemas seguían; la oscuridad no parecía desaparecer de sus cielos.

Los aventureros desconfiaban del príncipe; al fin y al cabo, de tal palo, tal astilla. Ya habían sufrido un rey horrendo, no iban a esperar a ver qué clase de rey iba a ser el príncipe. En la noche, cuando todos se encontraban llorando por el viejo rey, los aventureros forzaron la entrada de sus aposentos.

Allí se encontraron con una esfera; una esfera negra como el carbón, que rezumaba maldad. Nunca en nuestro mundo ha existido ningún artefacto que pueda llegar al nivel de crueldad que aquella esfera poseía. Sin pensarlo, el valiente líder tomó la esfera entre sus manos y la lanzó contra el suelo.

La esfera se rompió y, con ella, su hechizo. Por fin, los dragones eran libres. Por desgracia; eso significaba que los dragones eran, sin lugar a dudas, libres. Y no habían olvidado su esclavitud.

Aquella noche, los cielos se volvieron rojos, la madera ardió, los cristales explotaron y la piedra se calentó tanto que empezó a derretirse. Y, tras ese día, lo único que quedó de aquel otrora prospero reino fue ceniza. Ceniza... y dragones.


• ● •

Despertaron antes el alba, cuando el sol aún no brillaba en el cielo, al oír que llegaban vehículos. Por el ruido, se debían de tratar de dos coches de buen tamaño. Apenas tuvieron tiempo de esconderse cuando se detuvieron y las pisadas empezaron a acercarse a ellos.

- Si hay alguien ahí dentro lo mejor que puede hacer es salir.- dijo una voz.- Porque tengo una granada y muchas ganas de usarla.

Pepper reconoció la voz antes de ver el rostro. En su mente se dibujaron unos labios pálidos y una sonrisa repelente. Se levantó y, asegurándose que la niña y Harry estuvieran protegidos y escondidos, caminó hasta su origen.

- Henson Carcer.
- Pepper sin apellidos.

Había un grupo de hombres con él, todos ellos armados como solo los matones de Summerhall podían permitirse estarlo. Pero a ella no eran ellos quienes le preocupaban. Era Carcer.
Carcer era lo más parecido a un monstruo que habitaba en aquel mundo; mucho peor que cualquiera de los dinosaurios. Los dinosaurios cazaban por hambre y deseo de cuidar a sus crías. Henson Carcer mataba por deseo, con una sonrisa en su rostro. Y fingiendo inocencia.

- ¿Qué haces tan lejos de casa, Pepper?

Mucha gente había perdido la cabeza en el apocalipsis y habían desatado sus peores instintos. Carcer era peor que todos ellos. Porque Carcer pensaba. El problema es que ninguno de sus pensamientos era bueno.

- ¿Y tú? ¿Qué te trae por aquí?- le soltó Pepper.- ¿Tan lejos te ha tirado Summerhall la pelota?

Carcer se rio del chiste.

- No soy tan malo como piensas. Ha, ya. Has trabajado conmigo Pepper, sabes que nunca he robado ni un pan.
- Tienes razón en eso. Nunca has robado un pan; matar al panadero y prender fuego a la panadería, eso sí que es más propio de ti.
- Es para mondarse.- Carcer se rio como una gallina, levantando los brazos y mirando a la gente, como si les estuviera preguntando si habían entendido el chiste.

Con un solo movimiento, Carcer se dio la vuelta y, casi sin tener tiempo de darse cuenta, le lanzó un puñetazo en el estómago. Pepper cayó al suelo, casi sin poder respirar. Dio gracias de que Harry no había salido corriendo tras ella y siguiera con la niña.

- Esto es territorio de Summerhall.- Carcer le levantó la cabeza por el pelo, obligándole a mirar directamente a su sonrisa de loco.- Tienes mucho valor viniendo aquí.
- Tú tienes mucho valor siguiendo vivo.

De nuevo, Carcer rio. Aunque quizás el término reír no era correcto; lo que hacía Carcer se parecía más a comunicarse con las gallinas. Pepper empezaba a notar como se le revolvía el estómago Y, cuando Carcer sacó una pistola y le apuntó a la cabeza, estuvo a punto de vomitar.

- ¿Qué estás haciendo?- le soltó uno de sus hombres, apartando el brazo de la pistola.- ¡No puedes hacer eso!

Carcer lo miro desconcertado, como si fuera un gato al que un ratón le hubiera dicho que no comiera de una lata. Enganchó su sonrisa y le golpeó la cabeza con la pistola. El hombre cayó como un sacó de patatas.

- Nunca. En tu puta vida de desgraciado, se te vuelva a pasar por la cabeza. Llevarme la contraria. Nunca. Porque puede que hayas sobrevivido al apocalipsis, pero te aseguro que a mí no me sobrevivirás. ¿Entendido?
- Si.- quiso decir el hombre, pero sonaba más como un gorgoteo provocado por la sangre en su boca.
- Bien.- Carcer volvió a mirar a Pepper.- Ahora, dime, donde. Está. Tu. Hermano.

Pepper no pudo evitar lanzar una mirada a la gasolinera, en la que se escondían Harry y la niña. Y Carcer se dio cuenta.

- Ve a mirar que hay ahí dentro.

Mientras el corazón de Pepper intentaba salir de su pecho, dos de los hombres de Summerhall caminaron hasta la gasolinera.
Se oyeron dos disparos y un cuerpo cayendo a tierra. Luego un gritó, seguido de un puñetazo. Otro grito y otro puñetazo. Entonces se oyeron dos golpes fuertes y uno de los hombres de Summerhall sacó a un Harry inconsciente de detrás de su escondite, con la niña pisándole los talones.

- ¡Harry! ¿Tú también? - Carcer sonrió de nuevo, como si hubiera descubierto un montón de regalos bajo el árbol. Dio dos pasos hacia la niña.- ¿Y tú quién eres?

Carcer estudió a la niña como si estuviera observando un pájaro, sus ojos mostraban interés y sus manos recorrieron su rostro hasta que se vio obligado a parar. Casi por un segundo, Pepper le vio perder la sonrisa.

- Tienes valor, Pepper. Esta es de las nuestras. Nos pertenece. Engañasteis una vez a Summerhall y eso es malo. Pero si lo haces una segunda vez... Si le robas de nuevo aquello que es suyo.

Carcer levantó la pistola contra su cabeza. Pepper podía oler la pólvora y notar como la oscuridad del cañón le devolvía la mirada. Los ojos de Carcer brillaron ante la posibilidad de matarla, en su profundidad se podía ver a los demonios bailando...

- Por desgracia, tengo órdenes de llevaros con vida.

Carcer levantó la pistola y, antes de poder decir una sola palabra
, golpeó a Pepper en la frente. La oscuridad lo devoró todo.
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