JURASSIC PARK
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 Jurassic Park END GAME (Reescritura)

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guillem
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MensajeTema: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   Dom 10 Mayo 2015, 8:42 am

¡He vuelto! Si señores, he vuelto a escribir. He cambiado de trabajo, ahora tengo mucho tiempo libre, asi que me he decidido ha reescribir una de mis historias, la cual crei que tenía un gran.potencial, pero estaba plagada de tramas simples y presonajes planos, además adaptandolo también a los eventos de Jurassic World, aunque estos no jugarán un papel importante. Pronto publicaré el primer capitulo y a partir de aqui, publicaré los nueve primeros cada semana, seguramente los domingos.

SINOPSIS:
Cuando Masrani se ve incapacitada de acceder a la zona B de InGen y a todos sus recursos, una señal de radio les muestra que en la segunda isla mas grande del archipielago de las Cinco Muertes se encuentra algo, algo que nadie en la junta conoce, algo sobre lo que nadie que trabajaba en el parque original tenía constancia. ¿Que ocultaba al mundo John Hammond en esa isla?¿Que tenían los dinosaurios de Muerta que les hacia demasiado peligrosos para Sorna?

Cuando un grupo de reconocimiento es enviado a la isla, la revelación de los secretos de la isla solo dan lugar a nuevas preguntas... La avaricia humana, traiciones, la arrogancia y los propios peligros de la isla pondrán al equipo en presión ¿Que se oculta en los oscuros bosques de la isla? ¿Por que existe un diario que habla sobre las especies de la isla, a cada cual mas extraña, y quien fue el autor del libro?
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Spino-Albertosaurus
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MensajeTema: Re: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   Dom 10 Mayo 2015, 9:06 am

suena interezante, y pueda que le de seguimiento a esta historia, aunque no quiero ser aguafiestas ni nada por el estilo pero... solo habian 2 islas con dinosaurios en las 5 muertes (sorna y mataceros), isla muerta tiene animales del Cenozoico y el Paleozoico... solo como detalle xP

_________________
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guillem
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MensajeTema: Re: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   Lun 18 Mayo 2015, 3:49 am

PARTE I: DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS (CAPITULOS 1-9)

1. LA MUJER QUE PUDO REINAR

Algunos dirán que esta historia empezó hace 200 millones de años, otros que hace 65... Para algunos, empezó hace 30 años. Pero todos se equivocan: Esta historia empezó hace diez años.

En una isla, llena de vida. Y de muerte. Y de arboles. Y esta historia, al igual que todas las grandes historias, empieza con un asesinato. Un asesinato, a simple vista, sencillo: una víctima y un verdugo. Un verdugo negro como la noche, una víctima con muchos secretos y algo que no le pertenecía.

La víctima se apresuró a guardar su botín en una caja de metal: Para muchos no sería gran cosa, pero para los que estaban por venir podía ser cuestión de vida o muerte: Un pequeño cuaderno, medio destruido por el fuego. La victima ató la caja a una cuerda y la lanzó al lago.

Y entonces apareció el verdugo: una criatura veloz, grande y increíblemente mortífera. Y negra.

El verdugo no iba a usar sus mandíbulas, no. Él lo haría con más clase. Llevaba demasiado rastreando a los humanos, había ido asesinándolos uno a uno. Las mandíbulas eran para depredadores, para criaturas que querían comer, la clase requería garras. El objetivo era enviar un mensaje, al igual que los depredadores dejan cadáveres de sus adversarios para indicar que ese era su terreno:

"No lo he casado, lo he asesinado. No quiero la carne, solo quiero veros caer"

El hombre había muerto antes de poder sacar su arma. Su cabeza se separó de su cuerpo. Y este empezó a caer.

Y al igual que ocurre con los arboles, cuando alguien derriba a un hombre, y no hay nadie para oírlo... ¿Hace ruido al caer?



10 AÑOS DESPUES, CENTRAL METROPOLITAN UNIVERSITY

Las clases de paleontología del profesor James Williams eran las favoritas de muchos alumnos. Ya fuera por lo entretenidas que eran, su extraña forma de dar discursos o quizás se trataba de lo bien que entendía a sus alumnos, a los que respetaba y trataba mucho mejor que el resto de profesorado muchas personas que habían entrado a estudiar solo para ganar puntos para la beca, se habían quedado tan fascinados por la asignatura que se habían decidido a cursar esa carrera.

- Hace mucho tiempo, en este mundo vivían unas magnificas criaturas que dominaron este planeta a través de periodos y periodos... Corrían, nadaban, cazaban e incluso volaban, hasta que un día, de repente, simplemente desaparecieron por completo. La naturaleza simplemente abandonó. Ni siquiera éramos primates por aquel entonces, éramos simples roedores astutos escondiéndonos entre las rocas. Y cuando la naturaleza se canse de nosotros,  volverá a empezar de nuevo... Con las abejas,  seguramente. Y ese es el secreto,  la naturaleza sabe cuando abandonar...
 -  ¿Señor?
 -  Dígame Wiggins- dijo James señalando con la mano con la que sostenía un café al chico que estaba sentado al fondo de su clase.
 -  Profesor... ¿Por fin vamos a dar a... los dinosaurios?
 -  Si Wiggins,  ya era hora. Después de la extinción del Pérmico, siempre viene el triásico. Y no puedo...
 -  Profesor Williams...- una voz que venía de la primera fila le interrumpió.
 -  ¿Dime Salua?
 -  ¿Para qué vamos a hacer esto?- dijo la chica vestida de negro- ¿No ha oído lo de Jurassic World?  Es una completa pérdida de tiempo,  lo único que los científicos tienen que hacer es ir ahi y verlo ¿No?
 -  Mi querida, querida Salua... ¿Sabe lo que hay en isla Nublar? Atracciones,  un zoo. Nada más ni nada menos que un parque de atracciones.  No puedes estudiar a una orca usando la que tienes en Sea World. No puedes sacar nada claro de ahi.
 -  Señor... ¿Qué hay en la caja?  


James se dio la vuelta.  Una caja de madera estaba en la esquina de la sala, elevada sobre un pequeño taburete malgastado por el tiempo. La caja tenía escrita en ella con grandes letras rojas, en algo que parecía italiano o francés.


 -  Una pequeña sorpresa.


James abrió la caja con cuidado y sacó un cráneo enorme, corto en la parte frontal y con un par de cuernos sobre los ojos.


 -  ¿Alguien sabría decirme que es esta preciosidad?
 -  Carnotaurus Sastrei- dijo Salua guiñándole un ojo.
 -  Buen trabajo chica. Diez puntos para Slytherin. Para mí, el carnotaurus es una criatura fascinante.  Es como si la naturaleza estuviera intentando crear al depredador perfecto pero se hubiera quedado sin presupuesto.

Pero el sonido de un celular interrumpió a James. James miró a sus alumnos medio enfadado.

 -  Sea de quien sea ese teléfono- dijo James mientras devolvía el cráneo a la caja- estaría bien que lo apagara.
-Profesor- dijo Salua- Es el suyo
-Oh, oh, mierda.- dijo James mientras se sacaba su viejo Samsung del bolsillo- Bueno, parece ser que tengo una visita en mi despacho. Leeros la pagina 25 del libro de Michael Crichton, volveré antes de que podáis peguntaos “¿Dónde se fue este?

James entró en la habitación, sacándose la americana y lanzándola sobre el sofá. Se abrió un poco la corbata roja.

 - Tú relájate, como si estuvieras en tu casa...- dijo una voz detrás de él, la de una mujer mediana edad, alta y guapa, con rasgos asiáticos.  

Elisabeth Hendrix había llegado y, al igual que cada vez que se presentaba ante un cliente o un trabajador, mostró una sonrisa que muchos habrían considerado seductora, pero James sabia que tras ella se escondía una de las mentes más retorcidas que este mundo conocía. Elisabeth Hendrix no podía vivir sin poder y el poder no podía vivir sin Elisabeth Hendrix. Y cualquiera que se antepusiera entre estas dos fuerzas imparables iba a terminar muy mal parado. Y James lo hizo, hace muchos años... Por eso le sorprendió ver una tarjeta sobre su mesa ¿Acaso Hendrix iba a ofrecerle trabajo? James se ilusionó, ya que llevaba años sin pisar un yacimiento, pero su ilusión  terminó cuando vio el nombre empresa que enviaba a aquel monstruo.

 - ¿Ahora trabajas para Masrani?-Preguntó James- ¿Desde cuándo?
 - Hace ya cuatro años... Entré en Marketing y mírame... Ahora tengo el poder suficiente para despedir a Simon Masrani.
 - ¿Que quieres de mí, monstruo?
 - Todo a su debido tiempo. Sujeta tus caballos, chico.- dijo ella acercándose a James- ¿No vas a invitarme a beber algo?
 - No, lo siento. Se me ha acabado el cianuro.
 - Aprecio mucho tu humor James... Pero me temo que no te va a llevar a ningún sitio. Tienes que aprender que... Hay que saber lo que le gusta a la gente para ascender en la cadena alimenticia.
 - ¿Así es como has llegado donde estas? ¿Haciendo la pelota?
 - Luego no dirás que no me preocupo por tí...- dijo Elisabeth repitiendo su sonrisa seductora, mientras se acercaba más y más hacia James, que empezaba a notar el aliento cálido de Elisabeth demasiado cerca de su boca.

James se había hartado. Hendrix ya había mareado demasiado la perdiz, contra antes supiera que quería, antes podría negarse y sacarla de su despacho.

 - ¿Que es lo que quieres?- le dijo en el tono más rudo que pudo, mientras la apartaba de un empujón
 - Maricón.
 - No voy a tener sexo con mi peor enemigo, Hendrix. No otra vez.
 - Pero tienes que reconocer que estuvo bien.
 - No estaba hablando de tí... - James se dio cuenta de que Hendrix lo había vuelto a enredar. Ahora comprendía por qué esa mujer había llegado tan lejos: Elisabeth Hendrix era capaz de venderle un bañador a un esquimal
 - Hace un par de meses llegó a Nublar un cuerpo, uno de los "nuestros", creíamos que había caído al mar desde el área restringida, no sabemos cómo logró un cadáver meterse en una de las instalaciones mas seguras, pero lo encontraron  en el estanque del Mosasaurio...  Realizamos todas las pruebas correspondientes, pero nos dimos cuenta de que no pertenecía a ninguno de los de Nublar. La doctora del ADN, Alana Bloom,  lo reconoció por su apariencia, Muttaburrasaurus. O lo que quedaba de uno...
 - De Sorna, ya sabemos que habían dinosaurios. No es el notición del año.
 - Ya, pero InGen reconoció que ese no estaba en su lista...
 - InGen escondiendo secretos, que sorpresa. Después del Spinosaurus, ya nada me sorprende... Sin embargo, comprendo que quisieran mantener
 - Bueno, aun así, usamos un radar para rastrear las Islas. No esperábamos encontrar grandes cosas... Hasta que lo encontramos- Mason le tendió a James un expediente. - Léelo.
 - Ahórrame el esfuerzo.
 - Con isla Sorna no tuvimos ninguna complicación, los radares nos mostraron los animales con increíble facilidad. Matanceros, Peña, Tacano… Todas vacías... Excepto Muerta. De Muerta no recibimos ni una mierda, absolutamente nada. No es que no había nada, sino que, según las lecturas, no había ni puñeteros arboles.
 - Cuida esa boca.
 - Aun me acuerdo de cuando esa frase salía de mi boca en lugar de la tuya.
- Bueno, pues podrías decirme que encontrasteis después…
- ¿Qué quieres decir?
- Bueno, es el año 2015, supongo que habréis enviado unos cuantos drones a peinar la isla, o algo así.
- Si, es cierto, enviamos 17 drones.
- ¿Y?
- Hay una playa llena de dones, como un cementerio. No los podemos recuperar, ni siquiera controlarlos una vez en la isla.
- Haced fotos con un avión.
- Las cinco Muertes, tras los altercados de Sorna en el 97 y el 2001… y todos aquellos de los que no tenemos constancia, es una zona aérea restringida… Pero no marina. El gobierno no podía prohibir la pesca, muchos pescadores, a pesar del miedo que sufren sobre las isla, dependen de ellas para sobrevivir… Ahí entras tú.
- No.
- Aun no me has oído decir lo que tenías que hacer.
- Me da igual, la respuesta es no.
- Solo tenías que llevar a un pequeño equipo, militares y científicos, para estudiar la isla: dossier fotográfico, muestras sanguíneas… Imagínate la de especies nuevas que habrá en esa isla…
- La respuesta es no… Y la única pregunta que pienso responderte a partir de ahora será “¿Dónde está la puerta?”
Me gustaría enseñarte algo, James...- dijo Elisabeth sacando una tablet de su bolso y colocándola sobre la mesa.
 - ¿Que quieres?

Elisabeth encendió su tablet y la imagen de una chica joven, vestida con una camiseta de manga corta y una chaqueta encima se mostró en la pantalla. Era Emily, la sobrina de James.

 - Llámala James, verás que es en directo... O puedes fiarte de mí.  

James estaba en pleno shock, no respondió, así que Hendrix movió un poco la pantalla y mostró un hombre caucásico, de cara alegre.

 - James, si te he de ser sincera, los métodos de este hombre me resultan muy desagradables. Y ya conocer los ambientes por los que me muevo. Salúdenos, señor Ramsey.

El sicario sacudió la mano, mirando hacia la cámara.

 - Así que James, dígame.- preguntó Hendrix una vez había apagado la tablet- ¿Tendrá un grupo listo para dentro de dos meses?


PROXIMO CAPITULO: “NACIDOS PARA SER SALVAJES”
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guillem
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MensajeTema: Re: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   Dom 31 Mayo 2015, 9:18 pm

2. NACIDOS PARA SER SALVAJES

James observó la fila de edificios que había frente a él.  La deprimente coloración naranja oscuro de las paredes estaba oscurecida por el humo y una hilera de coches oxidados estaba aparcada en la puerta desde sabia dios cuando. Aun se acordaba de cuando vivía ahí “Era un lugar de mierda, pero le encontrábamos cierto encanto” pensó mientras entraba en el portal y se encontraba con la casera, Harriet Jones.
- James, cuánto tiempo- dijo esta al verle entrar.
- Demasiado, señora Jones- dijo James dándole un abrazo.- Ya la echaba de menos. ¿Cómo está el señor Jones?
- Gracias a dios, muerto.- se rió ella.
James sonrió y, entonces se pasó la mano por el pelo castaño.
- ¿Dónde está?
- En su apartamento James ¿Dónde si no? No se ha movido de ahí en toda la semana. Ha atrancado la puerta… Creería que está muerto si no fuera porque le oigo gritar cuando está borracho.
- Los dos sabemos que tiene problemas, Harriet. Pero él es el que no sabe afrontarlos. Déjeme ir a verle, tengo trabajo para él-
- Allá usted. Ahora debe de estar durmiendo…- Harriet le dio unas llaves.- Oh, y James… a ver si consigues que se afeite un poco.
James se marchó riendo hacia el pequeño apartamento, puso la llave en la puerta y, al ver que realmente estaba atascada, le dio una patada. Un ruido de cristales llegó de detrás de la puerta. “Supongo que eso le habrá despertado” pensó mientras entraba en el apartamento y se daba cuenta de que lo que bloqueaba la puerta eran cajas de cerveza. “Obviamente”. James se dirigió hacia la habitación y entró en la semioscuridad. Abrió la ventana y la luz iluminó la sucia habitación que olía a tabaco y a vodka. Un gruñido de desaprobación sonó a su lado
- Mírate, estas que das pena. – dijo James a su amigo que estaba durmiendo en la cama… bueno, sus piernas. El resto estaba en el suelo.- ¿No es un poco doloroso dormir así?
- Váyase usted a la mierda, profesor Williams.
- Mike, Mike, Mike.  ¿Cómo te has dejado llevar a un callejón sin salida?
- No es asunto tuyo.
- Vamos Mike. Tengo una solución. Y ya sabes que no hay ser humano que le eche una mano a quien no quiere dejarse ayudar.
- Reconócelo James, muerta la amistad sabe igual que el fracaso… y a los dos nos gusta el verbo fracasar.
- Mike lo único que necesitas es un poco de trabajo. Así que quiero que te vistas, te des una ducha y te afeites.
- ¿Por qué?
- Porque pareces un jodido vagabundo, por eso.
- No, quiero decir… por qué quieres que haga todo eso ¿Has dicho que teníamos trabajo?
Mike empezó a moverse por el  apartamento hasta que entró en la ducha. James tuvo que gritar para que le oyera.
- Masrani quiere enviar a un grupo de personas para investigar Isla Muerta…
- ¿No es ahí donde vivía King Kong?- le interrumpió Mike saliendo de la ducha.
- No esa era Isla Calavera. El caso es que quiere enviar a gente ahí, para conseguir un dossier fotográfico o algo así. No tengo i idea de lo quieren hacer, solo me dijeron que había que “catalogar especies”, no me aclararon las cosas. Uno de sus científicos… Doctor Alan… Ballesta o algo así. Me dijeron que me daría todas las instrucciones. Qué me dices… ¿Te apuntas?
- No se James no necesito ninguna aventura…  Tengo todo lo que necesito.
- ¿Una botella de Whisky y una cajetilla de Winston? Por favor Mike. Se perfectamente que eso no es lo que tú quieres. ¿Esperas que yo, James Williams, el hombre que te conoce más que nadie en este mundo, pretenda que no quieras vivir más allá de esta depresión en la que estas sumido?  No quiero escusas…
- Mira James
- No, no. Cállate. He dicho que no quiero escusas, no quiero lloriqueos y no quiero tonterías. Ahora, termina de vestirte y me acompañarás al bar. Masrani ha concretado una cita con el ingeniero de la expedición y tengo que llegar en un par de horas.
- De acuerdo, iré contigo…
- ¿De verdad?
- No prometo nada- dijo Mike terminando de afeitarse la barba.- ¿Cuándo salimos?
- En un par de semanas, más o menos. La semana que viene ultimaremos los preparativos en Costa Rica, ahí es donde conoceremos a Alan Así que aquí te dejo una dirección. Sácale el polvo al Mustang, aféitate y nos vemos aquí.

CAFETERÍA CADILLAC, LONDRES.

Mike aparcó su posesión más preciada, un Mustang Selby del 69 al que el apodaba cariñosamente "Lady", frente a la cafetería a la que James le había dicho que debía ir. Se repitió por quinta vez la pregunta que llevaba haciéndose desde el momento en el que James se había ido: "¿Qué coño estoy haciendo?"  La había repetido mientas se duchaba, mientas se afeitaba, mientras se vestía con su camiseta de Pink Floyd, su chaqueta de cuero y sus tejanos descoloridos. Y, finalmente, se la repitió a James una vez había apagado la canción de Supertramp que sonaba en la radio, bajado del coche y plantado en frente de su "compañero de delitos". James no le contestó, pero le echó un mirada de arriba a abajo. Una vez se había dado cuenta de que el Mike Nair que se encontraba delante de él fue el Mike Nair que había conoció hace años, en la universidad.
 - Me alegra ver que estas de vuelta, chico.
 - No te hagas muchas ilusiones, princesa- le contestó Mike- Un no te he dicho que si.
 - Oh, venga. Sabes que quieres venir: un mundo nuevo, oportunidades de ver especies que ningún ser humano ha visto...
 - Le he echado un ojo al expediente James- Mike se lo tendió para que James lo guardara- Si es cierto, lo de que ningún ser humano las ha visto antes... James, jodidos humanos los han recreado, no creo que...
 - Aguafiestas. - dijo James  mientras le golpeaba con el expediente.  
 - ¿Que hacemos aquí?
 - Ya te lo he dicho, hemos quedado aquí con el mecánico- James abrió el expediente y se puso a rebuscar dentro de él- Aquí esta: Gerald Sato.
 - Joder, está bueno- Dijo Mike al ver la foto que tenían de él- ¿Seguro que no es modelo en lugar de mecánico?
 - ¿Sabes que se te han encendido los ojos?
 - Vete a tomar por saco.


Gem Sato se había terminado su primera cerveza y había pedido otra. Echó una ojeada a las sillas vacías que había enfrente de él. Se estaba impacientando un poco, Masrani había concertado la cita a las 10 y media y ya eran casi las once y diez. Volvió a insultar el mito de la puntualidad británica. Entonces los vio entrar: uno castaño, el otro rubio, ambos bastante atractivos... Los dos hombres, que debían rondar los treinta-y-pico años, se sentaron en frente de él. Dio gracias de que no parecieran ejecutivos, a los que no conseguía soportar.

 - Una cerveza para mí- dijo el chico del pelo castaño al camarero- y para mi amigo, una Coca-Cola.
 - ¿Que?- replicó el rubio, con un tono enfadado.  

Gem se dio cuenta de que su cara estaba repleta de pecas y, por su acento, se dio cuenta de que era americano ¿Kansas, quizás? Mientras estaba pensando eso, los dos se habían puesto a discutir. Uno sostenía que el otro no debía consumir más alcohol, que se preocupaba su salud, mientras que el otro sostenía que "Mi salud no es asunto tuyo, cerebrito". La discusión medio terminó cuando el castaño golpeó al otro con un expediente.

 - Siento mucho esto. Mi amigo tiene problemas con el alcohol. Profesor James Williams. Pero mis amigos me llaman James.
 - Le llamamos así porque ese es su nombre- dijo el chico rubio- Aunque a veces preferimos "Cierra la p*ta boca". Mike Nair.
Mike aparcó su posesión más preciada, un Mustang Shelvy del 69 al que el apodaba cariñosamente "Lady", frente a la cafetería a la que James le había dicho que debía ir. Se repitió por quinta vez la pregunta que llevaba haciéndose desde el momento en el que James se había ido: "¿Qué coño estoy haciendo?"  La había repetido mientas se duchaba, mientas se afeitaba, mientras se vestía con su camiseta de Pink Floyd, su chaqueta de cuero y sus tejanos descoloridos. Y, finalmente, se la repitió a James una vez había apagado la canción de Supertramp que sonaba en la radio, bajado del coche y plantado en frente de su "compañero de delitos". James no le contestó, pero le echó un mirada de arriba a abajo. Una vez se había dado cuenta de que el Mike Nair que se encontraba delante de él fue el Mike Nair que había conoció hace años, en la universidad.
 - Me alegra ver que estas de vuelta, chico.
 - No te hagas muchas ilusiones, princesa- le contestó Mike- Un no te he dicho que si.
 - Oh, venga. Sabes que quieres venir: un mundo nuevo, oportunidades de ver especies que ningún ser humano ha visto...
 - Le he echado un ojo al expediente James- Mike se lo tendió para que James lo guardara- Si es cierto, lo de que ningún ser humano las ha visto antes... James, jodidos humanos los han recreado, no creo que...
 - Aguafiestas. - dijo James  mientras le golpeaba con el expediente.  
 - ¿Que hacemos aquí?
 - Ya te lo he dicho, hemos quedado aquí con el mecánico- James abrió el expediente y se puso a rebuscar dentro de él- Aquí esta: Gem Sato.
 - Joder, está bueno- Dijo Mike al ver la foto que tenían de él- ¿Seguro que no es modelo en lugar de mecánico?
 - ¿Sabes que se te han encendido los ojos?
 - Vete a tomar por saco.


Gem Sato se había terminado su primera cerveza y había pedido otra. Echó una ojeada a las sillas vacías que había enfrente de él. Se estaba impacientando un poco, Masrani había concertado la cita a las 10 y media y ya eran casi las once y diez. Volvió a insultar el mito de la puntualidad británica. Entonces los vio entrar: uno castaño, el otro rubio, ambos bastante atractivos... Los dos hombres, que debían rondar los treinta-y-pico años, se sentaron en frente de él. Dio gracias de que no parecieran ejecutivos, a los que no conseguía soportar.

 - Una cerveza para mí- dijo el chico del pelo castaño al camarero- y para mi amigo, una coca cola.
 - ¿Que?- replicó el rubio, con un tono enfadado.  

Gem se dio cuenta de que su cara estaba repleta de pecas y, por su acento, se dio cuenta de que era americano ¿Kansas, quizás? Mientras estaba pensando eso, los dos se habían puesto a discutir. Uno sostenía que el otro no debía consumir más alcohol, que se preocupaba su salud, mientras que el otro sostenía que "Mi salud no es asunto tuyo, cerebrito". La discusión medio terminó cuando el castaño golpeó al otro con un expediente.

 - Siento mucho esto. Mi amigo tiene problemas con el alcohol. Profesor James Williams. Pero mis amigos me llaman James.
 - Le llamamos así porque ese es su nombre- dijo el chico rubio- Aunque a veces preferimos "Cierra la p*ta boca". Mike Nair.
 - Gerald Sato, pero podéis llamarme Gem. Me he encargado de todo el trabajo sucio, les llevaré a Muerta y me encargaré de reparar todo lo que ustedes o los animales se carguen. - dijo Gem, tendiéndoles la mano.- Me ha llevado unos cuantos meses, pero tengo todo cuanto vayáis a necesitar las próximas semanas.
 - ¿Cuanto hace Masrani que conoce el caso de la isla?
 - Lleve a cabo las pruebas drones hace como seis meses, dos semanas después me puse a trabajar con los coches. Un par de anfibios y un jeep militar, deberíais verlos, dan autentico gozo. Además, he contactado con un par de amigos, que nos prestarán un barco de los buenos, totalmente informatizado, una autentica preciosidad.
 - Entonces ¿Nos llevarás tu hasta Muerta?- preguntó Mike mientras intentaba robarle la cerveza a James.
 - Por supuesto... Para eso estoy yo. Y para resolver todos los problemas que surjan por el camino. La verdad, me alegra tener un poco de trabajo fuera de casa, en una isla paradisiaca. Me da igual si hay iguanas gigantes.
- A mí me suena bien- dijo James.- Los dinosaurios son parte de la diversión.
- ¿Cuándo partimos?- preguntó Mike
- ¿Te vienes?- preguntó James, totalmente sorprendido.
- Pues claro que sí. Después de tantos años oyéndote hablar sobre dinosaurios, ya tengo ganas de pegarles un par tiros. Repito mi pregunta: ¿Cuándo partimos?
- La semana que viene nos vamos a Costa Rica,  la chica de Masrani nos esperará allí. Desde allí, nos dirigiremos a Nublar a repostar y recoger a los mercenarios,  y después, camino a Muerta.

QUEPOS, COSTA RICA
A doce kilómetros de Quepos, Alana Ballester dio un brusco volantazo para evitar atropellar a un armadillo gigante que repentinamente. Dirigió su todoterreno hacia el irregular camino forestal, entre los altísimos arboles, en medio de una nube de polvo. Respiró profundamente y frenó el coche, echándole un vistazo al animal que por poco había atropellado.
- ¿Estás loco?- le gritó la científica- ¿Acaso quieres que te maten?
Un grito agudo cruzó el cielo y Alana miró hacia arriba y descubrió la peluda figura de un mono aullador sentado en una rama.
- ¿Y tú de qué te ríes, huevón?
El mono se dio la media vuelta con  orgullo y se marchó por donde había venido.  Alana echó un vistazo a la carretera por tercera vez y volvió a poner en marcha el jeep. La radio empezó a fallar, así que Alana la apagó, cambiándola por un CD que sacó de su mochila. El CD empezó a hacer ruidos raros y después "Born to be wild" empezó a sonar, lo cual hizo que Alana sonriera, empezando a cantar alegremente. El camino la llevó al terreno en medio de la selva en el que había quedado con los chicos de la expedición. Masrani la había contratado para controlar y capitanear el equipo, además de ser la fotógrafa y friki científico oficial. Alana iba a pasárselo de miedo, especialmente pensando que llevaba cuatro meses trabajando en un hibrido, en el que Hu había metido la gamba, creando al superdepedador mas feo que este mundo. Se alegraba de estar fuera de Nublar las próximas semanas... Alana apagó la radio  al ver una cerca metálica, que allí, en medio de la jungla parecía la cosa más incongruente del mundo, en la que había un tosco cartel de madera en el que alguien había escrito “PROIBIDO PASAR”

- ¿Dónde te has dejado la hache, maldito?

La puerta estaba medio rota, señal de que alguien había pasado por allí en unos momentos, probablemente los otros chicos.  Alana ya tenía ganas de conocerlos, al fin y al cabo pronto iban a vivir juntos las próximas semanas.  Frenó el jeep tan pronto vio a dos de los chicos: uno de pelo castaño y el otro, asiático, ambos mirando hacia un árbol. Alana se apeó, observándoles.

- ¿Algo interesante?- les peguntó.
- Por lo visto Mike ha visto una serpiente en ese árbol y le hemos retado a que lo escalara y bajara con ella.- `Contestó Gem
- ¿Cómo van las apuestas?- dijo Alana, viendo que el muchacho casi había alcanzado la copa del árbol.
- Gem dice que no lo conseguirá, se ha apostado 6000 colones. Yo lo he subido a 12 000 si logra escalarlo, pero no baja la serpiente.- dijo James, sonriéndole.
- Que sean 15 000 y una cerveza si llega arriba y baja la serpiente.
- Trato hecho- dijeron los dos chicos.
- Mientras descubrimos si nuestra apuesta da sus frutos, ¿Algo que comentar sobre nuestra misión suicida?
- ¿Por qué quiere Masrani isla Muerta?- preguntó James sin quitar la vista del árbol.
- Isla Sorna no es explotable, debido a que es reserva natural.- Dijo Alana, intentando ver a Mike ente el follaje.- Veremos si podemos saca algo de provecho de ella. Ahora dejadme preguntar…  ¿Qué os ha traído aquí?
- Dinero.- dijo Gem- Mucho dinero. Quiero retirarme, nada más.
- Elisabeth Hendrix me ha amenazado con cargarse a mi sobrina. – dijo James con toda la tranquilidad del mundo, haciendo que sus dos compañeros se giraran hacia él.- No os preocupéis, sé que es un farol. Ella es así.
- Entonces- preguntó Alana, aun más extrañada, mientras Mike iniciaba su descenso del árbol.- ¿Por qué has venido?
- Soy sabueso viejo- dijo James- Dame una pista y la seguiré, sin importar que ocurra. A veces me odio a mí mismo.

Mike había terminado de descender y había traído consigo una serpiente, agarrada de la parte de atrás de la cabeza. Mike se sorprendió al ver a Alana.

- Exactamente… - preguntó- ¿Cuánto rato me he pasado en ese árbol?
- Primero, suelta eso Mike.- dijo James- Segundo, esta es la Doctora Alana Ballester, está aquí para acompañar al equipo.
- De hecho- dijo Alana mientras sacudía la mano de Mike- Estoy aquí para capitanearlo.
- Dicho eso- comentó Gem- Vámonos de aquí, le debemos una cerveza a la capitana.

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guillem
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MensajeTema: Re: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   Jue 25 Jun 2015, 12:14 am

03. EL VIAJE DE LOS CONDENADOS

El mar estaba sereno y la noche de primavera, clara. Gem Sato observó Isla Nublar alejándose entre la nubla... Gem se rió porque al final comprendió el nombre y se sintió un poco tonto. Entonces echó un vistazo al radar, comprendiendo las largas líneas de código y se le pasó un poco. La maquina empezó a contar hacia atrás las millas y inició un render en 3D, que mostraba las corrientes marinas. El barco que estaba pilotando, el Baltic, también conocido como el Indomable, era una maquina de enorme potencial condensada en un caparazón relativamente pequeño, una maquinaria de alta tecnología creado por sí mismo. Y eso le preocupaba mucho. A las doce de la noche empezó a pensar en sus drones, así que le preocupaba la compleja maquina que tenia entre las manos empezara a funcionar. Estaba preocupado.

 - Tanta puta tecnología que se supone te puede poner la vida fácil- dijo una voz a su espalda, a la que reconoció como la de Mike- Y me tiro media hora para hacer un café.
El mar estaba sereno y la noche de primavera, clara. Gem Sato observó Isla Nublar alejándose entre la nubla... Gem se rió porque al final comprendió el nombre y se sintió un poco tonto. Entonces echó un vistazo al radar, comprendiendo las largas líneas de código y se le pasó un poco. La maquina empezó a contar hacia atrás las millas y inició un render en 3D, que mostraba las corrientes marinas. El barco que estaba pilotando, el Baltic, también conocido como el Indomable, era una maquina de enorme potencial condensada en un caparazón relativamente pequeño, una maquinaria de alta tecnología creado por sí mismo. Y eso le preocupaba mucho. A las doce de la noche empezó a pensar en sus drones, así que le preocupaba la compleja maquina que tenia entre las manos empezara a funcionar. Estaba preocupado.

 - Tanta puta tecnología que se supone te puede poner la vida fácil- dijo una voz a su espalda, a la que reconoció como la de Mike- Y me tiro media hora para hacer un café.  
 - Gracias, una suerte que alguien en este puñetero barco que se preocupe por los demás.
 - Bueno, es lo que tengo. Cuando no bebo soy una buena persona.
 - Cuando te conocí sabía que eras un borracho.
 - Prefiero el término "alcohólico disfuncional"... Todos tenemos un hobby y el mío es ese... Y veo que a ti esto se te da bien, así que supongo que este debe de ser el tuyo... ¿Me equivoco?
 - En nada.
 - ¿De dónde te viene?
 - Mi madre tenía un viejo Chevrolet Impala del 67. Mi padre lo tomó una noche... Por poco se mata con él, por culpa de su pequeña "adicción". El salió bien parado, pero del coche no se puede decir lo mismo. Mi madre amaba a ese coche, así que fue ella la que decidió arreglarlo por sí misma. Mi padre era precisamente la clase de persona que grita mucho a aquellos a los que amaba. Pero mi madre no, mi madre me pidió ayuda. Apenas tenía doce años, pero me llevó hasta los dieciséis arreglar el coche...Lo siento, me pongo muy pesado cada vez que pienso en ella. Murió hace un par de años y aun no lo he superado.
 - Todos tenemos muertos, Gem. Lo importante es no dejar que estos nos obliguen a tener todavía más. Si alguien muere, tu trabajo es continuar.
 - ¿A cuanta gente le has repetido eso en tu vida?
 - Solo a mi mismo.- respondió Mike- Todos los días de mi vida, justo antes de dormir.
 - Cuantos has... ¿Perdido?
 - Muchos, te podría decir nombre y apellido, pero no quiero molestarte... Ya sabes, pareces un tipo bastante ocupado. Tío
, desde que saliste de Nublar pareces una masa de nervios. Deberías descansar un poco, te iría bien.
 - Sabes que... Que me tomare un descanso, así podrás seguir fingiendo que eres un tipo duro- dijo Gem, mientras su mano se alargaba para accionar un par de botones. - Ve a buscar a algún mercenario, me gustaría que esto estuviera vigilado mientras estoy fuera.

Mike empezó a moverse con habilidad entre los tres Jeeps anfibios que cubrían la cubierta del barco en el que viajaban, mientras los observaba y evaluaba. “Este chico es un genio” pensó acerca de Gem “Ha pensado en todo.” Al observar los llenos maleteros de cada vehículo se sintió tentado a echarles un vistazo al contenido de cada caja, pero pensó que aprovecharía el descanso de Gem para que le enseñara aquellas preciosidades.
Mike fue en busca de la puerta y abrió la primera puerta que encontró, pero vio que había confundido y estaba en el camarote de James y Alana y, aunque se los esperaba encontrar dormidos, James y Alana se encontraban enfrascados en una interesante (o a ellos debí de parecerles, al menos) discusión acerca del evolucionismo. Mike consideró aquella una de las cosas más maduras que James había hecho, hasta que se dio cuenta de que el tema de la discusión no era evolución de especies, sino de Pokemon.

- ¿Cómo os va esta fiesta de pijamas, chicas?- dijo Mike apoyándose en el marco de la puerta.
- Bien- dijo James levantándose de su sitio- Si te quedas un ratito podemos hacerte trencitas, si te apetece.
- Te odio- dijo Mike lanzándole una mirada de desaprobación.
- Yo también te quiero Mike. ¿Hay comida de dónde has venido?
- Una cafetera, creo. Te costará comprender como funciona
- Me juego veinte dólares a que lo comprendo en veinte minutos. ¿Alana?
- Cargado, dos de azúcar- dijo Alana- Y con leche.

James había abandonado la habitación, así que Mike se había quedado a solas con Alana.

- Hacéis una pareja muy mona.
- ¿Yo y James? Por dios- dijo Alana, a medio camino entre entretenida y ligeramente molesta- Por favor, no estoy interesado en hombres… o mujeres… O lo que sea.
- Oh, vale- dijo Mike, comprendiendo la reacción de Alana
- ¿Has venido buscando algo, o solo a molestar?
- Oh, sí- dijo Mike- ¿No sabrás por casualidad donde paran los mercenarios, verdad?
Mike empujó la puerta de metal, tras la cual se oía un fuerte bullicio, para encontrarse a dos de los mercenarios, discutiendo a viva voz mientras el resto observaban,  uno de anchas espaldas y mandíbula cuadrada que impresionaba solo con mirarle y la otra una chica rubia que, aunque no destacaba por un musculoso físico, su mirada era aun más amenazante que el armario con el que se enfrentaba. Mike creyó comprender que la disputa estaba fundamentada en la misoginia interna del titán.
 - ¿Que, muñequita?- dijo el armario, que Mike aun no había oído su nombre- ¿Quieres que te enseñe a golpear? Quizás tengas una oportunidad de sobrevivir y que no se te coman.

Mike se deslizó silenciosamente entre los mercenarios, una docena en total, hasta acercarse al hombre que parecía el líder.

- ¿Comandante?- pregunto Mike una vez estaba a su lado.
- Oh, por favor. Soy capitán, pero puede llamarme Marcus. Este chico de aquí es el segundo en comando, Ezekiel Young.
- Encantado- dijo Ezekiel tendiéndole la mano a Mike. Mike sonrió, parecía buen chico.- ¿Alguien podría explicarme que está pasando aquí?
- Bueno, la soldado Damon, Natalie de nombre, pretendía que todos se llevaran bien.- dijo Ezekiel-  El problema viene cuando el comandante Charles intentó usar su cerebro del siglo 18 y se negó a trabajar con una mujer. Una pena.
- Conozco a Natalie desde hace años.- dijo el capitán- Quizás debería separarlos.
- ¿Teme que le ganen?- dijo Mike
- No, temo lo que es capaz de hacerle al otro.

Pero la discusión terminó cuando Natalie lanzó un gancho a Charles, noqueándolo por completo, haciendo que el otro soldado golpeara el suelo con un enorme ruido metálico. Natalie se dirigió hacia Mike.
- ¿Tu eres el tipo que nos ha contratado?
- Oh, no.- dijo Mike- Pero aun así tengo un trabajo para ti.


 - ¿Gem?- preguntó Mike después de llegar de nuevo a la sala de mandos, acompañado de Natalie y Ezekiel, el cual había decidido acompañarles- Aquí tienes a estos dos, haz con ellos lo que desees.
 - Natalie- dijo Gem, abandonando los controles.- Si la pantalla del render empieza a pitar y se vuelve roja, necesito que me avises todo lo rápido que puedas, nada más. Es un trabajo fácil. Seguramente estemos en la cubierta.

Gem siguió a Mike hasta la cubierta en la que la niebla empezaba a disiparse, Mike observó el sol empezar a levantarse en el horizonte, cuando entre la neblina se entrevió una enorme sombra, que se movía con velocidad. Mike confirmo sus sospechas de que aquello no era una alucinación cuando la sombra les sobrevoló, creando una corriente de aire que casi lo lanza al suelo. La criatura lanzó un gruñido que parecía una mezcla entre el ruido de una gaviota y el rugido de un león. Mike se lanzó a por un jeep, abriendo una de las cajas de la parte trasera y sacando un pesado rifle de ella. Cuando la criatura había aterrizado y sus enormes alas habían disipado la niebla Mike ya tenía el rifle cargado y apuntando hacia aquel titán.

 - Llama a James, Gem- le gritó Mike- y vuelve a la sala de mandos. Si este bicho esta aquí, dudo que la isla este muy lejos.
James salió a la cubierta y allí encontró lo que había venido a buscar: la cubierta estaba ocupada en gran totalidad por los seis metros de alas de un titán alado. Aquella criatura de colores pardos y rojizos en la zona de las alas, les miraba a todos como si fueran simples ratones que no le molestaban. James les pidió a los militares que guardasen los revólveres para osos que habían desenfundado cuando la bestia de los cielos había aterrizado en el barco. Todos intentaron esconderse del animal, grande como una jirafa, el cual movía enorme pico para poder ver lo que ocurría a su alrededor.

- Su visión no es periférica.- murmuró James, presa del pánico, mientras se escondía detrás de un jeep.
- ¿Qué puñetas es esa cosa, James?- dijo Mike- ¿Puedo dispararle?
- “Esa cosa” es un Hatzegopterix, un pterosaurido azdárquido.-  dijo James-  Y no, no puedes dispararle, no te dejo.
- ¿Hay peligro de que escape a tierra firme?- preguntó Alana, recogiendo una de las pistolas que un soldado había lanzado al suelo, siguiendo las órdenes de James.
- Realmente lo dudo, el Hatzegopterix era una criatura que vivía en islas. Supongo que entre Muerta y Sorna encontrará toda la comida que necesite.

Pero, en la sala de controles, Gem empezaba a preocuparse seriamente: el render empezaba a parpadear, las luces bailoteaban y el barco había empezado a fallar.

 - No me gusta el ruido que hace el maldito motor.- dijo Natalie, aun con su pistola reglamentaria desenfundada- Esta cosa no debería hacer eso.
 - Sabia que tenía que haber tomado un barco mecanizado, mis drones tenían mejor tecnología que esto y fallaron- dijo Gem, golpeando con fuerza la maquinaria.  

Pero Gem dejo de mirar los controles cuando se dio cuenta de que, a pocos metros de él, la niebla se había disipado totalmente, mostrando ante ella una hermosa isla, despuntando sobre el ahora anaranjado cielo, mostrando con todo su esplendor la belleza de la isla, un paraíso que parecía sacado de un libro de dinosaurios, una tierra casi olvidada por el tiempo. El titán alado emprendió el vuelo justo cuando el barco se detuvo, casi encallando en una duna de arena, a menos de cien metros de la playa. Natalie se lanzó hacia la radio, pero la única respuesta que recibió de ella fue el silencio.

 - ¡Mierda!- masculló Natalie. Ahora, el único camino que quedaba era hacia adelante.

Próximo episodio: ABANDONA TODA ESPERANZA
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MensajeTema: Re: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   Jue 25 Jun 2015, 6:55 am

Dios guillem, escribes genial. Todavía tengo en la cabeza la frase:
Es como si la naturaleza hubiese querido crear el depredador perfecto, pero se hubiera quedado sin presupuesto.
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MensajeTema: Re: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   Sáb 27 Jun 2015, 12:19 am

Wow, Guillem, se te da genial esto, me encanta, sigue así Wink

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guillem
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MensajeTema: Re: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   Mar 07 Jul 2015, 9:33 pm

ABANDONA TODA ESPERANZA




Los jeeps anfibios se habían puesto en marcha, saltando del barco y chocando con las calidad aguas del Atlántico, los coches empezaron a moverse en el agua. Gem intentaba con todas sus fuerzas manejar aquel vehículo sin la ayuda de ninguno de los aparatos electrónicos que tenía sobre el salpicadero. Dio gracias al cielo de no haber elegido para la expedición un coche híbrido o la habrían tenido clara.

- No creo que nos cueste mucho llegar a la orilla - le dijo a sus cuatro acompañantes- El barco se ha estancado en un banco de arena cerca de la playa, así que los jeeps tienen las ruedas en el suelo. No nos costará llegar. James, hay unos prismáticos enfrente de ti, por sí quieres echarle una mirada a la isla.

James se puso los prismáticos, echando una ojeada a la playa virgen que había en frente de él. Las arena dorada junto a las aguas cristalinas , brillando por el sol del amanecer, daban a la isla un aspecto paradisiaco. James sonrió, pero entonces a los pies de un bosquecillo colindante a la playa, James divisó...

- ¡Dios mío!- masculló James mientras saltaba del jeep en marcha, mojados los bajos de sus pantalones azul oscuro.
- ¿A donde vas?- preguntó Gem, al ver saltar al científico y ponerse a correr hacia la playa.
- Seguramente ha visto algo. - dijo Mike, casi sin immutarse. - Sí le conocieras bien sabrías que es algo normal en el.

Pero, en ese instante, Alana y Natalie saltaron del jeep y siguieron los mismos pasos de James, dejando a los dos hombres totalmente solos

- Eso, por otra parte -dijo Mike- ha sido totalmente inesperado...

James llegó a la playa totalmente cansado, con los prismáticos colgados del cuello y los pantalones empapados. Se detuvo a tomar aire y, entonces , vio que Alana y Natalie le habían alcanzada. James es dijo que guardaran silencio y se decidió a seguir a aquello que había visto desde lejos. Se dirigió silenciosamente hacia el bosquecillo, apartando el ramaje, cuando los tres lo vieron: No eran apenas más grandes que un cerdo, pero había muchísimos: toda una colonia de animales de colores en la tonalidad roja, caminando a cuatro patas y moviendo sus cabezas: algunas con ligeros adornos oseos, otras totalmente lisas. De sus bocas, que recordaban ligeramente a las de los loros salían sonidos imposibles de describir. Pero los ojos de Natalie se pusieron sobre una característica que hacia únicos a esas criaturas: Unas puas, de colores brillantes, nacían en su torso, siendo estas más grandes en el torso y su tamaño disminuyendo a medida que alcanzaban la punta de la cola. Alana se fijó en todos los animales, más de veinte entre adultos y crías, los cuales mostraban diferentes patrones: cada cría se agrupaba con otras cuatro, formando grupos que se reunían en la seguridad de un adulto. Era una gran manada en la que unos se protegian a otros. La naturaleza era simplemente maravillosa, especialmente cuando podías sacar tajada de ella.

- Y Claire se quejaba de que a la gente ya no le interesaban los dinosaurios. Cuando la gente vea esto se pegaran para poder verlo. Y sin necesidad de hibridación ni tonterías... - dijo Alana- ¿Por que siento está sensación? Estos animales no son como los nuestros... ¿Por qué?
- Porque a diferencia de vosotros, John Hammond buscaba algo real - dijo James- Vosotros os conformarseis con darle al público lo que quiere ver, sin arriesgar.
- ¿Que són? - preguntó Natalie, ajena a la discusión, mientras su mano acariciaba la funda de la pistola- Son... ¿Son carnisaurios?

James estaba a punto de contestar, cuando Mike llegó, cargando un rifle tranquilizante. Le indicaron que se callara, así que obedeció y señaló hacia detrás, donde los soldados estaban desembarcando de los jeep.

- Psittacosaurus. Son herbivoros que viven en manadas. Lo más curioso acerca de ellos es que, a pesar de su extraño y débil aspecto, forman parte de una familia que daría origen a los grandes ceratopsidos, como el Triceratops. Su visión ha cambiado mucho en los últimos años, así que me ha resultado difícil reconocerlos... Pero son realmente hermosos. Supongo que los que tienen cabezas con adornos deben ser machos,a causa del dimorfismo sexual.
- ¿Para que usaban las puas?- preguntó Natalie, como sí fuera una niña con su nuevo libro de dinosaurios.

Pero James volvió a ser interrumpido, pero esta vez por algo mucho más interesante: una psittacosaurus hembra se había acercado sigilosamente a ellos, contorneando sus caderas y haciendo que las puas en su espalda danzaran, como la hierba movida por el viento. La hembra acercó su cabeza a Natalie, la cual la acarició con cuidado, probocando que el animal emitiera un sonido de placer. Mike intentó acercarse el también, pero su rifle golpeó una roca causando un ruido metálico , provocando una reacción de miedo en el animal, que se giró repentinamente y se tumbó en el suelo, con las puas apuntandoles. Natalie lanzó un ligero gemido: una de las puas le había herido la palma de la mano, dejándose un ligero rasguño.

- ¿Estas bien?- preguntó Alana, que había estado a punto de acaricia el animal.
- Oh, sí. No te preocupes. Soy dura de roer.- dijo mientras se vendaba la mano con un trozo de tela.

Pero James era esa clase de persona que se le olvida de repente lo que estaba haciendo cuando encontraba algo más interesante. Murmuró algo cuando levantó los prismáticos hacia los árboles donde terminaba el bosque de los Psittacosaurus y se giró hacia Mike, comentandole algo en voz baja.

- Volvemos a los jeeps- dijo Mike- Rodearemos el bosque y nos iremos a la gran explanada de detrás. James dice que ha visto algo grande.

Natalie se marchó detrás de los demás a regañadientes. A pesar de que le dolía la mano como un infierno, estaba maravillada con aquellos animales.

- Por lo visto tenían prisa-dijo Ezekiel al ver que los otros soldados, montados en su propio jeep, habían partido en busca del vehículo que James y Mike habían tomado para llegar a donde querían.
- Ellos sabran, pero si contratas a un ingeniero, la gente suele dejarle trabajar -dijo Gem, que se había quedado a ver los problemas que la arena y el barro habían causado en sus vehículos, pero Mike se había llevado uno sin esperar a que lo revisara y el capitán Marcus se llevó el otro. Gem se había

- A ellos les contrataron para explorar, creo que están haciendo su trabajo.- Ezekiel encendió un cigarrillo usando un mechero de gasolina.
- ¡Apaga eso, inmediatamente!- bramó Gem, con rabia en su voz.
- ¿Por que?- preguntó Ezekiel, con un deje de soberbia en su voz- ¿Crees que voy a atraer a los dinosaurios?
- No. Es porque tengo la tapa del combustible abierto... ¿No querrás que volemos por los aires, verdad, Zeke?
- No. Casi que no. - Ezekiel apagó entre risas su cigarrillo, aplastandolo con el pie.- ¿Te queda mucho?
- Creo que hemos tenido suerte. No se ha metido arena en ningún sitio, Asi que creo que estamos listos. - dijo Gem cerrando el capó del coche.
- ¿Te llevo, guapa?- Ezekiel se había subido al coche, preparado para poner en marcha aquel vehículo. Lo puso en marcha cuando su compañero se había subido en él y lanzó el jeep en busca de sus compañeros por algo parecido a un viejo sendero.

Nada había preparado a Ezekiel para lo que estaba a punto de ver. El jeep dio un tumbo y cuando, al rodear unos árboles, se encontraron con el vehículo conducido por Mike en una esquina de una enorme explanada de hierba húmeda. Y, allí en el medio de ella, una escena que parecía sacada de un tiempo ya olvidado. Unas enormes criaturas pastaban en el campo, moviendo sus cuerpos con lentitud y parsimonia. Ezekiel dejó escapar un sonido de sorpresa y Gem, una palabrota en toda regla.

- Dios mío... Son... Son de verdad.- dijo Gem, parando el jeep en seco- Era cierto. Esos hijos de puta estaban en lo cierto.

Zeke descendió del coche cuando se dio cuenta de que, entre los grandes herbivoros, otros más pequeños correteaban entre los pies de los gigantes. Zeke se fue acercando lentamente al jeep de Mike, que lo había aparcado a pocos metros del suyo y, con sus gafas de sol puestas, se había marchado a hablar con Gem. Zeke le saludó cuando se encontraron y se dirigió al paleontologo.

- ¿Que son?- le preguntó después de los debidos saludos.
- Tal y como les he contado a sus compañeros después de que me preguntaran sí debían estar preocupados, estos animales son hadrosauridos, de la especie Muttaburrasaurus. Puede reconocerlo por sus bolsas de piel sobre el hocico, la cual espero descubrir su utilidad pronto.
- ¿Y los pequeños?- preguntó Alana, que seguía pensando que haría una re-maldita fortuna con esto.
- Los pequeños, puedes encontrar crías de la especie de la que acabo de hablar... Y los que estan huyendo... Dios, sí son hermosos.
- A mi me parecen muy feos. - dijo Alana entre dientes
- Son Dracorex, y realmente parecen dragones. Esperaba poder descubrir la utilidad de sus protuberancias, pero ahora parece que se marchen.
- Mirad a los Mutantesaurios - dijo Zeke

James iba a responder a aquella equivocación, pero un ruido brutal, que les atravesó los timpanos y les recorrió el cuerpo salió de las fosas nasales de un Muttaburrasaurus de colores vivos, cortando las palabras de James, y se dio cuenta de que las crías y algunos individuos más lentos y débiles se dirigían al centro del círculo formado por los muttaburrasaurus más grandes y fuertes.

- Dios mío...- dijo Alana, poniéndose de pie sobre - Es como si estubieran protegiendose de un depredador...
- Eso es porque lo están haciendo-dijo James señalando entre los árboles, justo enfrente de ellos.

Allí, una figura oscura de tonos blanquezinos se ocultaba entre los árboles, dispuesta a lanzarse en una estampida hacia los muttaburrasaurios.

- Albertosaurus- murmuró James, con un ligero tono de miedo en su voz.

Próximo capitulo: CLIENTE MUERTO, NO PAGA


PD: Agradezco mucho los comentarios de apoyo, siempre son de gran ayuda
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MensajeTema: Re: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   Mar 21 Jul 2015, 1:14 am

1. CLIENTE MUERTO, NO PAGA

Marcus observó los movimientos de aquella enorme y, a la vez, gracil bestia. Los Muttaburrasaurus se habían reunido en el centro del prado y gritaban con aquel estruendoroso sonido en dirección a aquel animal, que avanzaba lentamente por la zona norte de la pradera, casi como sí quisiera que lo vieran.

- Es un macho. Un depredador, una animal de emboscada.- dijo James.- No comprendo que está haciendo.
- Yo sí- Mike señaló hacia los Muttaburrasaurus: se estaba moviendo en dirección al depredador, haciendo que la mayoría de adulto ascendieran hacia la parte superior de la "fortaleza", dejando un punto flaco en la zona inferior.

Y entonces señaló hacia el bosque, justo en la otra punta de donde Alistair, como habían apoyado al macho, estaba. Allí una segunda figura, ligeramente más grande y sin el plumaje negro y blanco que cubría el lomo del macho, estaba agazapada en las sombras.

- ¡Lilith!- gritó Alana, contenta por poner nombre a la hembra de Albertosaurus.

Lilith se lanzó a la carrera hacia la brecha provocada por la estrategia conjunta. Las crías se dispersaron, algunas metiéndose entre los adultos, otras, las que tuvieron menos sentido común, se lanzaron directamente hacia la boca del lobo. Lilith agarró a una por el cuello, ejerciendo todo el poder de su mandibula sobre la columna de la cría. Esta se debatia, gritando de dolor, pero su manada no le hizo caso: se estaba reagrupando para poder proteger al resto de la prole de Alistair, que rugia y erizaba sus plumas para parecer más intimidatorio. La lucha del joven Muttaburrasaurus duró poco, pero fue muy dolorosa: consiguió liberarse de las fauces un par de veces, pero cuando lo lograba, aquellas tenazas le agarraban por otro lugar, hasta que una sacudida fortuita le partió el cuello en dos. Alistair desapareció entre los árboles cuando esto ocurrió.

- Ha sido- dijo Alana- ¡Ha sido genial!¡Deberíamos tener esto en el parque!¡La gente se mataria entre ellos sólo por verlo!
- Quiero ver a ese cazador- dijo James, paseándose del jeep.- Quiero verlo de cerca.
- Eso es muy peligroso- le aviso Marcus, pero...

Mike había cargado el rifle de tranquilizantes antes de que sus compañeros hubieran terminado de hablar, saliendo por la puerta y tumbandose en la hierba. Disparó dos veces, la primera impactó cerca de la cabeza del depredador y el segundo le dio de lleno en la zona inferior del parado.

- Se me había olvidado lo bueno que soy cuando estoy sobrio.- dijo Mike, sacando un tercer dardo, por precaución.
- Voy con ellos, por sí acaso.- dijo Ezekiel detrás de él, agarrando un rifle y avanzando hacia donde James y Alana estaban preparando el equipo para investigar al animal, que se encontraba tumbado sobre el cuerpo del Muttaburrasaurus, durmiendo sobre su comida. Los tres se acercaron con cuidado, tranquilamente para descubrir sí estaba totalmente dormido

La mano de James aparición lomo del animal, notando las pequeñas protoplumas que creían entre las escamas del animal. Notó la poco acelerada respiración, sus ligeros espasmos y, de cerca, vio su coloración, rojiza y gris clara. Alana tomó muestras de sangre del animal bajo la atenta mirada de Zeke, quién jugaba nervioso con su rifle...

- Puedo comparar este sistema de clonacion con el que usamos actualmente en el parque- dijo Alana, visiblemente emocionada, guardando la muestra en su chaqueta.- Podremos usar estas muestras para reproducir el Albertosaurus... Y ahora sí pudiera tomar muestras de este Muttaburrasaurus...
- Daos prisa- dijo Zeke- Esto no me da buenas vibraciones.

Marcus fue el primero en distinguirlo entre los árboles, avanzando lentamente hacia ellos.

- ¡SALID DE AHÍ!- gritó, casi quedándose sin aliento.

El Albertosaurus macho estaba parado allí, enfrente de ellos, mirandoles amenazante. Lanzó un brutal rugido y mordió el aire cerca de James, que tuvo suerte de que no le arrancara la cabeza. Alistair había vuelto, algo que nadie se esperaba. James, Alana y Ezekiel tuvieron suerte de escapar con vida y alcanzar su jeep, pero el jeep de Marcus se encontraba más cerca del animal.

- ¡PREPARATE!- gritó Marcus al chico que tenía detrás, Gillian Kirck, viendo como la bestia cargaba hacia el jeep, a una increíble velocidad sobre sus robustas piernas.

El depredador golpeó el jeep sobre el que el soldado se había apoyado, con el rifle en la mano, y su cuerpo cruzó la zona trasera del vehículo, casi torpemente. Se llevó por delante varias de las cajas metálicas que había ahí detrás. Pero lo peor de todo fue que aquella enorme criatura agarró con sus temible fauces al pobre soldado.

Marcus vió horrorizado como la enorme criatura se recomponía y arrastraba al pobre infeliz lejos de su alcance. El muchacho aún pataleaba cuando el depredador le levantó a su altura y le dejó caer. Entonces Lilith abrió su mandibula y le lanzó un mordisco que desgarró toda la carne que el soldado tenía de pecho para arriba. Sólo quedó un amasijo de huesos cantantes cuando el depredador empezó a comerse el cadáver. Marcus miró la escena horrorizado, casi en trance, cuando se dio cuenta de que el Albertosaurus se giraba hacia ellos, rugiendo com sus poderosas cuerdas vocales. El capitán no comprendía por que le rugía, pero cuando se dio cuenta comprendió que algo había detrás de él.

Marcus se giro cautelosamente y vio frente a él a la hembra, Lilith, que se había levantado y se tambaleaba por los efectos del sedante. El plumaje negro y blanco se erizó sobre su dorso mientras rugía, enfadado, mientras se lanzaba en estampida contra el vehículo. Marcus estuvo a punto de dar la señal de levantar las armas, pero vió que Alana daba la señal con la mano de que debían escapar. Marcus golpeó al conductor para que acelerara, pero era sólo un novato, un chico que seguramente nunca había visto a nadie morir a ningún compañero.

- ¡Acelera!- gritó Ezekiel, cuando su vehículo pasó justo a su lado, en un instante en el que casi se llevó por delante a Lilith, la Albertosaurus hembra, que lanzó un dentellada, casi arrancado parte de la rueda de repuesto.

El novato aceleró y Marcus lanzó su mano hacia la guantera, sacando una pistola de enorme calibre. Alistair había ignorando a su compañera, que se encontraba ocupada despedazando al pobre chico muerto y, cuando el jeep de los mercenarios cruzó la pradera y llegó a la pequeña arboleda, se dirigía hacia el cadáver del Muttaburrasaurus. Marcus apuntó al animal con el revólver, pero el abrupto terreno impidió que sus dos tiros dieran resultado.

El animal lanzó un rugido, pero Marcus disparó un tercer tiro que impactó de lleno en la pierna de Alistair, haciendo que la piel alrededor de la herida se tensara y temblára y que éste se detuviera. Marcus se felicitó en silencio, viendo que el animal regresaba por donde había venido, cojeando, obviamente el disparó le había atravesado un tendón.

3. Nos paramos.

El pequeño grupo partió en busca de lo que quedaba después de todas las cosas que dejaron atrás. Marcus intentó resistir la tentación de marchar con ellos, quizás para ayudarles, ya que junto a los chicos de la expedición había dejado a sus mejores hombres: Natalie y Ezekiel. Pero cuando Mike se decidió a ir con ellos se sintió más aliviado, había demostrado ser un hombre capaz.

Pero entonces se dio cuenta de que aquello de separarse no fuera buena idea: James y Gem habían desaparecido.

- Donde... ¿DONDE ESTÁN?- gritó haciendo que Natalie y Alana, las cuales estaban repartiendo las pistolas restantes entre ellas dos, se dieran la vuelta.
- Al otro lado del camino - Natalie se palpó la mano, en el sitio donde estaba vendada.- Al lado de aquel lago, se les puede ver desde...
- ¿Por que está James tirándose al agua?- preguntó Zeke, guardando su arma.

Era cierto: James se había tirado al agua después de quitarse parte de la ropa con una increíble velocidad. Marcus intentó alcanzarle, pero llegó tarde: el paleontologo había alcanzado el fondo de la laguna en poco tiempo y había regresado antes de que Alana, con toda la parsimonia del mundo, llegara a la laguna.

- Vaya, vaya. Premio, has ganado la competición al más idiota.
- No era ninguna competición.- dijo James, arrastrando una caja de metal del fondo de la laguna. Marcus le ayudó a salir y Natalie sacó la caja.
- ¿Quién te obligó a meterte ahí, chico listo?- le dijo Alana.
- Juraba haber visto una tortuga ahí abajo. Pero esa caja me ha distraído. No lo se parece vieja. ¿Alguien me hace el favor de abrirla?

Marcus hizo caso y sacó un machete del bolsillo. Intentó forzar la tapa, pero no dio resultado, ya que la caja era hermetica. Refunfuñó y dejó que Natalie se encargara del asunto, a la que le llevó pocos minutos abrirla con una horquilla. James echó un vistazo a su interior: sólo había un pequeño diario, apenas más grande que su mano, con tapas rojas desconocidas por el tiempo. James abrió el libro y la primera página la sorprendió: Estaba medio quemada, al igual que el resto del libro, pero aún así se podía leer lo que, hacia mucho tiempo, alguien había escrito en ellas: CUADERNO I: Investigación sobre las especies de la zona Sur de Isla Muerta. La segunda página tenía escrito con letras de caligrafia impresionante un nombre: Thomas Shanlett, seguramente el autor del diario.

- Bien.- dijo James, bromeando - ¿Donde estan los diarios 2 y 3?

James abrió la primera página y se sorprendió ver un dibujo muy detallado de un Muttaburrasaurus, junto explicaciónes de sus sistemas de defensa, apareamiento... De todo. El dossier iba acompañado por fotografias, advertencias y consejos, además de incomprensibles garabatos... James hojeó avidamente las sucias y chamuscada paginas del libro hasta que Mike y los mercenarios que le habían acompañado regresaron.

Marcus se dirigió a recibirlos, intentando descubrir sí había algo que se pudiera salvar, pero sólo traían con ellos una pequeña caja metálica. Gem la recibió con alegría, pues contenía uno de sus radios de bolsillo... Pero no funcionaba, fuera cual fuera el motivo por el que la tecnología no funcionara en la isla, afectaba también a la pequeña radio vía satélite.

- ¿Seguimos encerrados?- pregunto Marcus, preocupado por los muchachos que tenía bajo su protección. Tras el acontecimiento del depredador y la muerte de Gillian Marcus se había propuesto que, pasase lo que pasase y tuviese que usar los métodos que fuesen necesarios, iba a salvar a cada uno de aquellos chicos. Todos parecían tan jóvenes y... Y les quedaba tanto por vivir. Sí seguían en ese estado...- Y no hay ningún sitio donde refugiarse.
- Quizás - James se lanzó frente a él, mostrando un enorme mapa a gran escala de la isla.- Lo he encontrado en el diario. Sí los mapas son ciertos, hay un "Centro de Investigación y Observación" siguiendo este camino, a unos trescientos metros de aquí, sobre una colina cercana.
- ¡Ya habéis oído al chico, a los jeeps!- gritó Marcus, visiblemente emocionado.

James cerró el diario y sus manos le llevaron a la última hoja del cuaderno. Aquellas palabras y el dibujo que vio en ella le asustaron y un escalofrio le recorrió la espalda: El dibujo tosco de un ojo tachado y las palabras: NO CONFIES EN NADIE. James no sabía que decir. ¿Eran aquellas las palabras de un loco o eran palabras en las que confiar?¿Debía confiar en el hombre que le decía que no confiase en nadie?

Dos minutos más tarde los vehículos estaba en marcha, corriendo entre árboles de gran altura y bosques de mayor espesor. Marcus intentaba tranquilizar a su equipo de mercenarios, pero sólo los tres más jóvenes parecían inquietos. El resto eran veteranos, personas curtidas en batallas en Afganistan o Irak, así que era normal que no se preocupara ni se interesaran por el muerto: no tenían lazos entre ellos, muchos consideraban que sí se formaban, eran más débiles. Marcus opinaba todo lo contrario: un vinculo te ayuda a confiar en tus compañeros, a protegerles mejor... Pero aquel pensamiento pronto se le escapó, alejándose de el cuando vio la construcción a la que se dirigían.

- Dios mio... Esto es increíble.- dijo Marcus, observando lo que podía ver del "Centro de investigación y observación". Era una enorme construcción de paredes de cemento, totalmente lisas, como gigantescos muros construidos en círculo con tal de evitar que nada pudiese entrar en aquella titánica construcción. Algunas enredaderas habían logrado crecer en la pared, pero no lo suficiente para suponer un peligro.

Llegaron a la única entrada de la construcción, una pequeña puerta de apenas dos metros cuadrados de acero reforzado liso como un espejo. Marcus lanzó una señal y Gem se lanzó a intentar abrir la puerta, acompañado por Mike, revólver en mano. Marcus descendió del jeep y se acercó a ellos, para ofrecer doble protección.

La puerta no parecía tener ninguna muesca ni agujero que indicara que se pudiese abrir, pero Gem pronto la encontró, tirando de un trozo de acero, una pequeña máquina con botones, como una calculadora.

- Tecnología de los ochenta...- se rió Gem, abriendo la zona trasera del aparato. - Me llevara veinte segundos.

Y fue cierto. La puerta se abrió con un fuerte estruendo, mostrando el interior de aquella fortaleza: una serie de edificios construidos unos junto a otros, alrededor de una construcción enorme en el centro. Una pista de helicóptero devorada por las plantas y enredaderas se encontraba enfrente de ellos, rodeada por una carretera igual de derruida que la pista. El esqueleto de un Albertosaurus se erguia sobre todo lo demás, impotente. Marcus se adelantó con James, Alana, Mike, Gem y Natalie, a los que había apodado "El Equipo Innegable".

El equipo entró en el edificio principal, tan derruido como lo aparentaba por su exterior. Parte del techo se había derrumbado sobre los muebles de algo que parecía una recepción, con mesas rotas y comidas por el tiempo y antiguos teléfonos de los 80.

- Aquí no ha habido nadie como minimo en los últimos diez años.- comentó Alana, sujetándo entre sus manos papeles que había encontrado tirados en la hierba. El logo de InGen no estaba en ninguno de ellos, pero si el Tyrannosaurus que servía como logo al Parque Jurasico.

Natalie intentó acercarse a Alana para observarlos, pero sus piernas le fallaron y se cayó de bruces al suelo. Marcus la ayudó a recomponerse y James le ofreció agua. El capitán había jurado que Natalie se llevaba la mano a una herida que tenía en la mano izquierda, pero le interrumpieron bruscamente unos pasos tras de él: un hombre mayor, de más de 60 años, con una poblada barba y un rostro lleno de cicatrizes se plantó frente a ellos, blandiendo amenazador una escopeta de caza.

- ¿¡Quienes sois vosotros, demonios?!- gritó el hombre, sacudiendo la escopeta- ¿¡Que haceis en está isla!?

Próximo capítulo: Los hombres muertos no cuentan historias.


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MensajeTema: Re: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   Mar 21 Jul 2015, 1:29 am

Gran capítulo ,Guillem, y parece que los protagonistas se han encontrado con Robinson Crusoe XD. Por cierto, ¿podrías opinar en la historia que estoy haciendo? Es que como se te da tan bien escribir, me gustaría que hicieses un poco de crítico Razz

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MensajeTema: Re: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   Lun 03 Ago 2015, 1:06 am

El arma con la que les habían apuntado hace un par de horas reposaba al lado de uno de los sillones de una sala de paredes blancas, ensuciadas por el paso del tiempo. El hombre que estaba sentado en ese mismo sillón se había tranquilizado gracias al don de gentes de Mike pero fue Alana la persona que convenció al hombre que estaba perdido de contarles su historia, de como aquel científico había sobrevivido en un ambiente en el que ellos habían perdido un experimentado y curtido militar el primer día. Y de cómo había terminado ahí.

- Mi nombre es Frank Carter y llevo 23 años en el infierno. Pero sólo 4 de ellos totalmente sólo. Esta es la historia de mi vida, de todo lo que ha ocurrido en estos últimos años, por lo menos de los detalles más importantes: el resto sólo son muertes, pérdidas y tristezas... No quiero decir que lo que voy a contaros no las tenga. Es mejor que os sentéis: está es una larga historia. O quizás no tanto, todo pasa más lento aquí fuera. Toda esta historia empezó hace mucho tiempo, cuando John Hammond había empezado a crear... algo más que un circo de pulgas.

Palo Alto, 1989

Un joven Frank Carter, con el pelo y la barba de un castaño brillante, esperaba sentado en la recepción de International Genetics, leyendo un número muy atrasado de la revista "Science", mientras lanzaba miradas fugaces a la atractiva secretaria que estaba ordenando papeles en frente de él. Había recibido una llamada de su superior la noche anterior, diciéndole que se diera prisa en llegar a las instalaciones de Paloalto, así que había conducido todo el camino entre Chicago, donde residía actualmente, hasta Florida, algo que no recomendaría ni a sus peores enemigos.

Por fin, cuando la secretaria le indico que podía pasar, se levantó del sofá de cuero y se dirigió a través de pasillos blancos hacia la puerta de cristal "ELEANOR MULDER " ponía en la puerta. Entró sin llamar.

 - Buenos días, Frank. - dijo la científica ofreciéndole un asiento- ¿Ha dormido bien?
 - Si, la verdad es que siempre duermo bien cuando ¡TENGO QUE CONDUCIR TODA LA PUTA NOCHE DESDE CHICAGO HASTA FLORIDA!
 - Wow, Wow. No uses ese tono de sarcasmo conmigo Frank. Ya te ofrecimos un piso aquí. Pero no lo aceptaste.
 - No he conducido toda la noche para discutir con usted, ¿Cuáles son esas buenas noticias que quería compartir conmigo?
 - Ya hemos hablado de las especies de la Lista Negra...

Si que lo habían hecho, durante tediosas sesiones, caras cenas y entretenidos almuerzos en Chicago, Paloalto, Londres y Costa Rica, ambos habían hablado de la Lista Negra de InGen: Especies demasiado peligrosas para ser usadas como atracciones, criaturas aun no descubiertas por la ciencia que no podían ser mostradas en el Parque... La junta no paraba de insistir en que fueran destruidas, pero Hammond se negaba en rotundo. Aquel hombre podía ser el más amable de todos, pero su cabezonería era legendaria. Así que Frank y Mulder eran los encargados de buscar una solución al problema.

 - ¿Se ha decidido Hammond a cargarse a los bichos?- preguntó Frank
 - No, aun mejor. Hemos encontrado una solución. Hammond ha usado su fortuna personal para crear una reserva natural en una de las Cinco Muertes. Isla Muerta, la segunda mayor isla del archipiélago, es un entorno viable para la mayoría de especies de la lista.
 - ¿Y la junta está de acuerdo con esta locura?
 - La junta no lo sabe. Por ahora solo tres personas conocen esta operación. Y todos los que van a estar involucrados en ella firmaran un acuerdo de confidencialidad semejante a los firmados por los obreros de Sorna.
 - Madre mia. La que nos  faltaba, mas secretos y mas mentiras. Como si no tuviera bastantes... Aunque, ahora que lo pienso. ¿Me he quedado sin trabajo?
 - No. A Hammond le ha complacido nuestro trabajo. Dentro de dieciséis meses, tu y un reducido grupo de científicos seréis trasladados a Muerta para tomar parte en un proyecto secreto. El plan es mantener la isla bajo completa vigilancia.
 - Entonces quieren... ¿Eso no es un suicidio? ¿Por qué yo?
 - Afrontémoslo Frank, siempre has tenido tendencias autodestructivas. InGen nunca te contrató legalmente, así que eres un completo desconocido para la junta.
 - Os odio, a todos.
 - Ambos sabemos que apartarte del mundo es lo que siempre has querido, Frank.

Dos años después, centro de clonación, Isla Sorna, Zona B

Frank estaba esperando, sentado en una silla que si bien al principio le parecía cómoda después de dos horas se había vuelto horriblemente insoportable. Sus ojos se habían centrado en una pequeña pantalla que mostraba un grupo de raptores persiguiendo a un parasaurolophus. Frank observó al grupo de dinosaurios corriendo en línea recta hacia el enorme Parasaurolophus... Hasta que se dio cuenta de que un grupo diferente avanzaba a gran velocidad de cara hacia el pico de pato, saltando hacia él cuando ambos grupos coincidieron, atacando por todos los lados. A los cinco minutos, aquel juego de sangre había terminado para los raptores, pero no para el herbívoro, que aun seguía debatiéndose mientras los depredadores se daban el festín. Frank pensó que esa era una horrible forma de abandonar este mundo... Y entonces la persona con la que debía hablar se presentó detrás de él.

 - Deberían matarlos a todos- dijo el hombre vestido de color marrón claro que había entrado en la habitación con dos botellines de cerveza en sus manos.
 - Almenas no tienen que lidiar con la Fase III, Muldoon.
 - Por el amor de dios, Frank. Yo no conozco los numeritos.
 - Los emplumados, Bobby.
 - No me llames así: O Robert, o Muldoon. No quiero volverte a oír llamarme Bobby. Y en cuanto a los "emplumados" esos los hemos metido en vuestra isla.
 - Entonces ¿Tú también estás enterado de ello?
 - Por supuesto, ¿Quién crees que ha dirigido la captura de esos pequeños hijos de p*ta?
 - Vale... ¿Sabes que es lo que Mulder quiere que haga en este sitio perdido de la mano de dios?
 - Tenemos la construcción casi terminada de la central de Isla Muerta. Hammond planea enviarles allí la próxima semana.
 - Lo único que espero es que esos bichos no consigan entrar... Ya me da miedo lo que le han hecho a ese pobre Para- Frank señaló la pantalla, que ahora mostraba al gran herbívoro totalmente muerto, siendo parcialmente devorado...- No quiero saber qué es lo que nos harían a nosotros...
 - Tendréis buena protección, no te preocupes. Yo mismo me he encargado, esa fortaleza es inhundible... Metafóricamente hablando, por supuesto.
 - Hubo una vez un barco al que llamaron inhundible. Miles murieron el día que se demostró que eso no era verdad.
 - Bueno, que quieres que te diga... "Once those rockets are up, I don't care where they fall down? - Cantó Muldoon mientras se encendía un cigarrillo-”That's not my department" says Werner Von Braun"
 - Tom Lehrer amaba es canción, odiaba la idea, pero amaba esa canción. Nunca creí que podría usarla en mi vida cotidiana.  

Los dos hombres se miraron y sonrieron.

1993, Centro de investigación Muerta.

Todos sus colegas estaban sentados en la sala de reuniones, la más lejana del Centro de control, cuando Frank entró en ella. Le sorprendió que la gente no estuviera más alegre: el barco de provisiones estaba a punto de llegar, en pocos minutos, Robert Muldoon o alguna de las pocas personas que conocía de esa isla entraría por esa puerta, trayendo buenas noticias del exterior... Pero eso no pasó. El primer signo de que eso no era cierto fue que la persona que entró no fue Muldoon, sino Aleanor Mulder. La segunda, fue que esta no se mostraba tan animada como de costumbre.

 - Lo siento chicos...- dijo ella, dejando sus papeles sobre la mesa- Ya sé que os pasáis todo el año totalmente solos, sin nadie más con quién hablar. Y sé que lo que queréis cuando llegamos aquí es oír buenas noticias. Pero me temo que solo os puedo traer la peor de todas: la visita de los avaladores ha sido un fracaso total.
 - ¿Van a cerrar el parque?- preguntó Seamus, un chico alto y rubio, que parecía
 - No, las atracciones se comieron a los visitantes. Nerd nos traicionó, aún no sabemos por qué, y dudo que lo averigüemos
 - ¿Cuantas bajas han habido?- preguntó Frank - ¿Quienes han muerto?
 - Dennis fue devorado por un dilophosaurio, dentro de su propio coche, Donado Gennaro fue atacado junto al resto de visitantes por el Tyrannosaurus. Y a Arnold lo atacaron los Velociraptores.  
 - ¿Y Muldoon?
 - Lo siento mucho, Frank. Sé que estabais muy unidos.- Eleanor bajo la cara- Pero Robert Muldoon murió.
 - Dios mío...

Frank abandono la sala, en silencio. No oyó nada de lo que Eleanor dijo después de oír aquello. Quizás algo sobre que el proyecto aún seguiría en marcha. A Frank no le importaba: Sólo significaba que seguiría encerrado en aquella isla por otro maldito año. Se quedó sentado esperando a que aquello sólo fuera una pesadilla... Pero no lo fue. Seguía vivo, era Frank Carter y estaba despierto, por desgracia.

Eleanor salió varios minutos después y se encontró a Frank, callado y sentado en el suelo. Se sentó junto a él.

 - Sabes que fui yo quien pidió venir aquí, a darte la mala noticia.
 - Como...- dijo Frank, sumido en el dolor.- ¿Como murió?
 - Ayudando a recuperar el control del Parque. La Velociraptor grande se lo llevó por delante. Lo siento mucho. Se lo unidos que estabais.
 - Hammond... ¿Sigue con el proyecto? Al menos, Isla Sorna sigue en pie.
 - No, un huracán nos han destruido las instalaciones de Sorna. Hammond lo llama la voluntad divina. Muerta es el único proyecto que aún sigue en marcha... Sólo yo y Hammond sabemos de él, pero aún así, seguís en marcha. Por muchos años...

2004, Isla Muerta

Era el último de sus compañeros y los raptores lo estaban arrastrando hacia su perdición. Frank llevaba cinco años en aquella isla sin tener idea de lo que ocurría en el resto del mundo. Un día los barcos dejaron de llegar, nadie se acercaba a la isla. Estaban encerrados y, uno a uno, sus compañeros habían ido cayendo. Locura, depredadores, enfermedades... Solo quedaban dos... Y pronto Frank estaría solo.

Por eso subió al muro y levantó su rifle de francotirador. Hacia un par de semanas desde que  habían puesto a su mayor amenaza en cuarentena.
Las balas empezaban a escasear, de hecho, Frank tenía en la recamara la ultima de todas.
Y no sería suficiente, ya que si lograba matar a un raptor, otro le sucedería. Aunque quizás pudiera terminar la agonía de aquel hombre.

 - "You too may be a big hero, once you learn to count backwards to zero"- cantó Frank mientras apretaba el gatillo, matando a su compañero- "In German, or English I know how to countdown. And I'm learning Chinese" says Werner Von Braun"

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MensajeTema: Re: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   Lun 03 Ago 2015, 1:36 am

Nuevamente, gran capítulo. "Los emplumados", parece que InGen también tenía raptores con plumas, genial. Sigue así Wink .

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MensajeTema: Re: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   Dom 16 Ago 2015, 11:00 pm

07. VIVE LIBRE HASTA EL CREPUSCULO

- Deberías ver lo que he encontrado, Alana- dijo James, moviéndose hábilmente entre libros, papeles revueltos y carpetas color marrón claro.- Este sitio es un auténtico tesoro.

Alana había abandonado la agradable calidez del invernadero, donde había hablado cariñosamente con Frank, y había ido a parar a una sala donde un frío igual de agradable reinaba, aunque las paredes blancas y las grandes ventanas daban sensación de calidez a pesar de la temperatura. El lugar que James ocupaba, una mesa pesada de madera negra entre grandes estanterías, estaba totalmente desordenado, lleno de aquellas cosas que James llamaba tesoro. Pero Alana no lo consideraba un tesoro. Aquello no iba a producirle ningún  beneficio, así que ella no lo consideraba un tesoro. Para ella un tesoro eran joyas, plata y oro, no aquel montón de papeles. Pero aún así James era lo más cercano a un amigo que tenía en ese momento, así que se mostró interesada en su descubrimiento.

 - He encontrado de todo, desde los nombres de las treinta personas que han pasado por la isla, sus causas de muerte, su trabajo. Hay investigaciones sobre todo: desde el patrón de crecimiento de los Albertosaurus, hasta los de cría de los Dracorex... Pero...
 - ¿"Pero" que?
 - No hay nada, nada tan detallado como este.- James señaló el diario que había encontrado en medio del bosque. - Sí alguien pusiera sus manos en este diario, Isla Muerta será suya...
 - Pues es mejor que lo guardes en un sitio seguro, creo que Masrani va a necesitarlo. Por cierto, es hora de comer, Frank ha ido a pescar con Mike en una cueva subterránea y Ezekiel está recogiendo fruta del invernadero.
 - ¿Ha descubierto Gem algo sobre por qué nos han encerrado en esta isla?- James ojeó el diario, pero no parecía encontrar lo que buscaba.
 - No, pero tiene varias teorías: puede ser un virus trasmitido a través de una red clandestina, inhibidores de alta potencia... Creo que está un poco  trastornado. Venga, vamos. No querrás llegar tarde y que nos lo hayamos comido todo... ¿No?

El pasillo estaba pintado de color blanco, pero la humedad había pintado el techo de negro. Sin embargo, los grandes ventanales mostraban el muro y la belleza cautivadora que tenía aquella tétrica construcción, demostrando a los árboles que era más poderoso y alto que ello y manteniendo la seguridad en su interior. Alana parecía tan cautivada como James y ambos siguieron observando el muro una vez entraron en el comedor principal, que no sólo  tenía paredes de cristal, sino también un tejado translucido.

 - Buenas noticias, chicos.- dijo Mike al entrar. Su mano derecha cargaba con un pez de aspecto tropical de grandes dimensiones, la otra mano llevaba una extraña caja de metal blanco y gris.- He encontrado algo que puede que nos saque de aquí. No sé que es, pero me temo que Frank tampoco. De hecho, creo que ni siquiera sabía que la tecnología extranjera no funciona en esta isla. Pobre hombre... Por fin llega gente a esta isla que le podría sacar y descubre que no podemos hacer nada por él.

Gem se lanzó desde la otra punta de la habitación, donde un ordenador de aspecto primitivo, quizás de finales de los ochenta, le había servido para trabajar en sus asuntos.

 - ¡Este ordenador funciona! ¿Por qué? ¿Porque mi tecnología moderna no funciona y este fósil sí que lo hace?
 - Quizás esto te de una pista.- Mike lanzó a Gem el cacharro que había encontrado.
 - Bueno, no sabré nada sobre ello antes de desmontarlo. Sí no os importa, no voy a comer hoy.
 - Oh, venga.- Marcus había llegado a la sala, acompañado por unos cuántos de sus hombres.- Una vez que James ha salido de su rincón oscuro y íbamos a comer todos juntos.  
 - Lo siento mucho, chicos, pero me tengo que ir. Es hora de sacaros de este puñetero sitio.
 - Al menos, quédate para la foto- Ezekiel levantó una vieja cámara Kodak.
 - De acuerdo, chico.- dijo Gem, alineándose con sus compañeros, pero como nadie había encontrado al resto de soldados, decidieron hacérsela sólo entre ellos. Gem se marchó rápidamente mientras Ezekiel revelaba la fotografía.

Gem marchó hacia su pequeña habitación en busca de tranquilidad y comodidad. Allí, colocó el cacharro encima de la mesa y empezó a desmontarlo.

Sus herramientas parecían haber perforado el cemento que lo cubría y había empezado a desatornillarlo cuando se dio cuenta de lo que tenía entre las manos: aquello era un Router. Una versión primitiva de un router, pero era un router: la isla estaba rodeada de un perímetro de routers que accedían a todo sistema electrónico, ya fuera por wifi, bluetooth o incluso ondas telefónicas, y le instalaba un virus que simplemente paralizaba el sistema.

 - Brillante- grito Gem, mientras escribía en su cuaderno lo que había descubierto- Ahora sólo tengo que encontrar un antivirus adecuado y podré poner en funcionamiento el barco.

 - Y entonces podrás sacarnos de aquí.- dijo Mike a sus espaldas.

Mike había decidido que, ya que Gem no había querido cenar con ellos, al menos podría comer algo, así que le siguió hacia su habitación y le trajo un plato de comida.

 - He supuesto que eras humano- le había dicho- así que supongo que comerás ¿No?
 - Sí.- Gem parecía más contento de lo habitual- Gracias.
 - Un placer

Mike se quedó mirando a Gem trabajar un rato, ya que le parecía muy interesante lo que hacía. Mike también debía de parecerle interesante a Gem, ya que cada dos por tres le pedía que le contara una historia sobre sus aventuras.

 - Vale, pero te lo advierto, soy horrible contando historias- eso era cierto, una vez intentó contarle a una chica en un bar una historia muy interesante de sus días en la India. A día de hoy, James aún le recuerda como le contó una historia sobre "la vez en la que una escopeta asomó por su tienda de campaña y tuvo que dispararle con un tigre de Bengala"
 - Pero que sea interesante. Sí no, no hay trato.
 - ¿Cual es el trato? Yo no me he enterado. Gem sólo respondió a eso con un guiño. En aquel momento, Mike empezó a relatar la historia de la caza del puma junto a James, aunque al final Mike tuvo que reconocer que James sólo quería buscar OVNIS. ¿Por qué todas sus expediciones con aquel idiota acababan igual?

Mike sintió una extraña sensación y miro por la ventana, pero el exterior seguía igual: el muro estaba ahí, las hierbas estaban ahí... Y nada más.

 - Volveré enseguida, voy a preguntar a Frank una cosa.

Mike marchó hacia el salón, en busca de Frank, pero le encontró ocupado. De hecho, James y Alana también lo estaban.
 - Mira lo que tenía Frank escondido.- le dijo James, señalando al juego al que jugaban los tres.

 - Llevaba más de cinco años sin tener a nadie con quién jugar.- Frank lanzó su dodecaedro, que fue a parar sobre el tablero.
Mike no podía creer que aquellos tres frikis, en un lugar en el que estaban cada día en peligro de muerte, se hubieran decidido a jugar a Dragones y Calabozos.
 - Frank, cuando termines de masacrar a los orcos de James...- Mike les lanzó una mirada de desaprobación.
 - Los orcos son míos- dijo Alana.- Y voy ganando.
 - Bien, pues cuando los malditos orcos de Alana estén muertos, tengo que preguntarte algo... ¿Hay alguna entrada a este sitio que no sea la principal?
 - Técnicamente, no...¿Por?- Frank se extraño al oír aquello.
 - ¿Como que "técnicamente"?
 - Los... Los túneles. Los túneles pueden llevar hasta cualquier parte de la isla, pero en su mayoría se han derrumbado o están tapados o cerrados con verjas de acero de más de medio metro de grosor.
 - En ese caso, Natalie no ha podido ir muy lejos.
 - Dios mío.- Alana también se había dado cuenta de que Natalie llevaba desaparecida casi desde antes de que Mike y Frank llegaran.
 - Hay que ir a la sala de cámaras.- Frank dejó la partida a medias y empezó correr por el pasillo.

Mientras, Natalie deambulaba por los túneles oscuros, en busca de cosas que no sabía que quería buscar. Ni siquiera sabía las cosas que buscaba. Sus manos abrían cada puerta que encontraba por el camino, pero la mano derecha le dolía por cada cosa que tocaba.

 - Dios mío- dijo Natalie cuando observó la herida de su palma derecha: se había vuelto negra y dolía de forma increíble. Pero era un dolor agradable, casi dulzón. El dolor que sentía en la cabeza era diferente, no más doloroso... Sólo diferente.

La tercera puerta a la derecha en uno de los túneles, de aspecto metálico y seguro. La puerta se abrió y, en su interior lo vio: era grande y fuerte, parecía una criatura peligrosa. Sus dos piernas empezaron a correr hacia Natalie después de lanzar un rugido atronador.
Las piernas del depredador no eran tan rápidas como las de Natalie, así que se puso a correr. Los pasillos pasaron ante ella como simples visiones fugaces mientras el enorme monstruo le perseguía. "La puerta" pensaba "Tenía que llegar a la puerta, así podría poner a los chicos a salvo" La puerta principal se abrió de par en par y Natalie se alegró al ver que el enorme dinosaurio no le había dejado de perseguir. Sus manos abrieron la verja principal y, cuando se giró... Se dio cuenta de que aquella criatura no estaba. Se había desvanecido, como si nunca hubiera existido. "¿Cómo era posible? se preguntaba...

Y,  en la sala de cámaras, todo lo que había pasado había sido visto por todos: Natalie huyendo de la nada, Natalie abriendo la puerta principal y Natalie cayendo al suelo.
 - ¿Que está haciendo?- preguntó James.

Entonces, algo más extraño ocurrió. Un jeep lleno de los doce mercenarios se plantó junto a ella y Natalie los observó tan extrañada como los que lo observaban en la sala de seguridad.

 - ¿¡Que le están haciendo!?- gritó Alana cuando vio que un mercenario golpeaba a Natalie y la arrastraba al jeep.- ¿¡QUE COÑO LE ESTÁN HACIENDO SUS HOMBRES!?
 - No... No lo sé- Marcus parecía sorprendido por lo ocurrido.

Un arma se amartilló detrás de ellos.

 - Lo siento capitán, pero esos son mis hombres.- Ezekiel levantó su arma hacia el capitán.

Alana intentó correr hacia Ezekiel, pero este le disparó. El disparo lanzó a Alana al suelo, la sangre tintó la pared de un tono rojo rubí mientras Alana lanzaba gritos de dolor. La pistola volvió a apuntar hacia Marcus.

VH SLIZ WV NLIRI GRX-GZX GRX-GZX

PROXIMO CAPITULO: COMO PERDER AMIGOS Y INFLUENCIAR EN MONSTRUOS

-Off topic: Este capitulo ha sido horrible de escribir y no me ha gustado el resultado, aun asi, agradecería saber que os ha parecido a vosotros. El próximo capitulo es el ultimo de la primera parte y, cuando llegue a la segunda me gustaría cambiar las cosas que funcionan mal. ¿Capitulos demasiado largos?¿Mas accion y menos hablar? Dilo y me asegurare de no repetir los mismos errores Fin Off topic-
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MensajeTema: Re: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   Lun 17 Ago 2015, 12:35 pm

A mí me ha parecido bastante bueno. La verdad es que a mí me parece que lo esencial en una historia es no pasarse con la acción, dejar que los personajes se desarrollen e interactuen entre ellos.

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MensajeTema: Re: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   Mar 01 Sep 2015, 8:17 am

08. METER UNA GALLINA EN UNA LOBERA

El cañon del revolver amartillado apuntaba a la cabeza del capitan Blood. Alana se desangraba tumbada en el suelo.

- Ni un movimiento, mi capitán- dijo el teniente- o le juro que no volvera a ver la luz del sol ni una sola vez más. Ahora, si me disculpa, me tengo que ir... No creo que os importe, total en un par de horas... estareis todos muertos.

Ezekiel empezó a andar hacia la puerta para llegar al gran vestibulo sin apartar la mira del revolver de la cabeza del capitán. Estaba a punto de llegar al umbral de la puerta cuando Mike reapareció, con la escopeta en la mano. Le dio la vuelta y, con la culata, le lanzó un golpe en la nuca a Ezekiel, que cayó desmayado al suelo. Mike le agarró una mano y le puso unas esposas.

- ¿Siempre llevas esposas encima?- preguntó Gem cuando Mike se apartó y el capitan se llevó junto a James a Ezekiel hacia una sala mas apartada para interrogarle.
- Aun tengo tres más, si te interesa.

Media hora después Ezekiel despertaba en una sala de pobre iluminación. Un par de tubos ligeramente oxidados donde se solian guardar los embriones producian una ligera luz azulada y una lampara en el techo parpadeaba con frecuencia sobre su cabeza. Ezekiel intentó mover las manos, pero se dio cuenta de que estaba esposado a la silla en la que estaba sentado. Sacudió sus pies y vio que sus piernas estaban atadas también.

- ¿Realmente era necesario tanta seguridad?- dijo Ezekiel a Mike y Marcus, que estaban de espaldas a él.
- No queriamos que la bella durmiente se marchara antes de las doce- dijo Marcus acercandose al muchacho
- Creo que estas mezclando conceptos- comentó Mike
- ¿Vais a soltarme o algo así?- dijo Ezekiel sacudiendo la silla.
- No. No puedes soltar una bomba como que nos iremos a criar malvas y esperar que te soltemos.- dijo Mike jugueteando con un machete militar.
- Supongo que vais a pensar que sere.... ¿dificil?
- Por supuesto. Eras uno de los pocos cabrones en los que confíe en Afganistan.- Marcus señaló una hilera de cuchillos y aparatos de tortura.- Sí tú entrenamiento fue bien, resistiras un buen rato.

La sonrisa de Ezekiel se desvaneció al instante. Mike sonrió mientras lanzaba el cuchillo al aire, clavandolo en el techo.

- Eso no me lo esperaba. ¿Tienes una escoba o un palo largo?- le preguntó a Marcus.
- No. Lo siento.
- Una pena. Era mi cuchillo favorito.
- ¿Habéis acabado ya?- Ezekiel era un matojo de nervios. - ¿Quién de los dos va a empezar a clavarme cuchillos? ¿Tú, Marcus, el gran capitán?¿El hombre que no fue capaz de matar a un puto niño? O... ¿Mike? ¿Tendrás los cojones de clavarme un cuchillo? Lo dudo. Ninguno de vosotros será capaz de nada. No sois lo suficientemente hombres.
- Oh, no. No te preocupes. Quién te clavará los cuchillos tampoco es lo suficientemente hombre.- Mike le tendió el cuchillo a la persona que estaba oculta en las sombras.
- Gracias, Mike. Será un placer clavarle cuchillos al traidor que me ha pegado un tiro.- Alana agarraró el cuchillo con el brazo izquierdo. El derecho estaba en un cabestrillo, con una herida envendada en el hombro.- Voy a devolverte lo que me has regalado, sólo que yo no voy a fallar.

El primer golpe fue con el puño, pero Ezekiel casi cayó de la silla. Su mirada desconcertada fue algo que casi alegró el día a Alana.

- ¿Hablarás?- el segundo golpe fue todavía más directo haciendo que la silla cayese al suelo y provocando un ruido metálico al impactar.
- ¿Crees que esto será suficiente, niña?- Ezekiel escupió sangre mientras Mike volvía a colocar la silla en su sitio. Alana agarró una barra de hierro y la estampó contra el rostro de Ezekiel, rompiendole la nariz y provocando que un reguero de sangre color rubi descendiera por el rostro de Ezekiel.
- En ese caso. Pasemos a los cuchillos.- sentenció.

Las manos de Alana se lanzaron a por un machete, pero se encontró con una idea mejor.

- Mike ¿No teníamos una ballesta por ahí?
- Sí. La pensaba usar para animales grandes. ¿La quieres?
- Sí no es una molestia.
- Oh, no. No lo es, total, la tengo aquí al lado.- Mike se marchó por la puerta y regresó cargando una pesada ballesta negra, ya cargada y lista para disparar. Se la dio a Alana.

Alana preguntó una última vez sí Ezekiel pensaba hablar, pero sólo recibió un insulto como respuesta. La ballesta se tensó y la saeta salió silvando del arco para aterrizar en la pierna de Ezekiel. Se clavó más de diez centímetros, antes de encontrarse con el hueso. Ezekiel gritó cuando la herida empezó a sangrar, pero Alana ya había vuelto a cargar la ballesta. Apuntó la flecha hacia el rostro del traídor, haciendo que la flecha se quedase a escasos centímetros de su ojo derecho.

- ¿Quieres perder un ojo, Zeke?- Alana uso su voz más seductora y balanceó la ballesta de un ojo a otro.
- ¡Vale, vale!¡Hablaré!- la voz de Ezekiel sonaba increíblemente asustada.
- Ya era hora. Esperaba poder dispararte una saeta en la entrepierna, habría sido divertido.- Alana apartó la ballesta.- Una pena. Habla.
- Todo... Es un plan.- Ezekiel guardo silencio por un instante.- Querían destruir Isla Muerta. Nadie podía saber que aquí había algo, absolutamente nadie. Así que compraron una vieja ojiba nuclear de la Guerra Fría.
- ¿Quién la compró?- Marcus estaba demasiado enfadado como para poder pensar por sí mismo.
- ¿Quién?- Ezekiel escupio sangre en el suelo- ¿Crees que sí lo digo me dejaran vivir?¿Crees que alguien con el poder suficiente para adquirir una ojiba nuclear va a dejar que el simple idiota al que amenazaron para tomar partido en este estúpido juego?
- Alana. La entrepierna. Ahora.- Marcus hablo de forma pausada y sorprendentemente tranquilo.
- No.- Mike le dio un empujón a Marcus- Sigue contando lo de la ojiba. Ya nos ocuparemos de lo otro más tarde.
- Isla Muerta está cerrada a toda conexión eléctrica, por lo que tuvieron que comprar una máquina que funcionase sin ella.- dijo Ezekiel con la voz quebrada- Pero aún así debíamos acceder a la Isla para colocar un rastreador. Cuando la Isla obtuvo la atención que mis jefes no querían que tuviera, compraron la mitad del equipo. Por desgracia, no todos erais adecuados para el asunto, así que os dejaron fuera del problema. Al menos, hasta que pudiéramos dejaros tirados.
- Mierda.- masculló Marcus- Alana, busca a los que queden en el Centro y reunelos en el comedor.
- Sí, enseguida.- dijo Alana limpiandose la sangre de las manos antes de golpear a Ezekiel una última vez, dejandole inconsciente.

A James le sorprendió que Alana fuera a buscarle a el y a Gem, que se encontraban en la Sala Común. A James le gustaba aquella sala porque tenía un gran ventanal y podía observar el pequeño estanque que había entre el muro y él en el que, por las mañanas, podía ver tortugas salir a la superficie. De echo, acababa de ver un ejemplar de considerable tamaño cuando Alana llegó, empapada en sangre y con el brazo herido en un cabestrillo. Frank había echo un gran trabajo con eso.

- Hay que reunirse. El comedor. Ahora.- la Alana que les dijo eso sonó muy diferente a la Alana que ellos conocian. Les guió por los pasadizos oscuros y cortos (Frank decía que sí alguna vez un depredador entraba en el recinto, agradecerían tener puertas cerca) hasta llegar al comedor. Cuando entraron, Mike y Marcus estaban hablando seriamente y todas las armas que tenían estaban esparciadas sobre la mesa.
- ¿Que ocurre aquí?- preguntó Gem mirando a Mike seriamente.

Marcus se aclaró la garganta antes de empezar a hablar: se lo contó todo; desde la tortura de Ezekiel hasta la historia de la ojiba nuclear. James escuchó atentamente lo que tenían que decir y, cuando acabaron, miró a Mike con desesperación.

- Mike. Dime que tienes un plan.- le dijo.
- Tengo... Algo que se parece ligeramente a un plan.- Mike relató que el y Marcus pensaban abandonar la seguridad del Centro de Investigación y buscar en Jeep a los mercenarios con tal de detenerles.
- Genial, seguro que salimos perfectamente de está.- James intentó bromear, pero la broma nació en su cerebro y murió ahí.
- Sí todo sale bien, Marcus, Natalie y yo esperadnos antes del ocaso de mañana. - dijo al finalizar Marcus.
- ¿Y sí todo sale mal?- preguntó James, temiendose lo peor.
- En ese caso, no hace falta que nos espereis.- sentenció Mike.- Gem, ven conmigo. Necesito que me eches un vistazo al jeep antes de marchar. Además, hay algo que me gustaría decirte.
- De acuerdo. Se supone que los vehículos están listos para el viaje, lo que no estoy tan seguro es de sí tendréis suficientes armas.
- Eso no me preocupa. Me preocupais más vosotros.- Mike intentaba, sin conseguirlo, ocultar su inseguridad.- ¿Estareis bien sin mi?
- Llevó viviendo sin ti treinta años.- dijo Frank antes de que se fueran- Creo que podré vivir un día.
- Gracias.- Mike le pasó la ballesta a Alana.- Tú te quedas al mando ¿Vale? Nosotros tenemos que irnos, me temo que la noche es oscura y alberga horrores. Alana. Necesito que me prometas que cuidaras de este trio de frikis...
- Sabes que yo también cuento como friki ¿No?- bromeó Alana, pero aún así se lo prometió sin dudar. "Ese es mi trabajo" pensó Marcus "Espero ser capaz de conseguirlo"
- En ese caso, es mejor que nos pongamos en marcha- Mike agarró una pistola de la mesa.- Tenemos trabajo por hacer.

Próximo Capitulo: COMO PERDER AMIGOS Y INFLUENCIAR EN MONSTRUOS.

-Off topic: Este capítulo es mas corto que el resto porque decidi separar el último de la primera parte en dos, por lo que el próximo capítulo si que será el último. Fin Off topic-
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MensajeTema: Re: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   Vie 04 Sep 2015, 12:52 am

Me encanta, como siempre. Lo de la ojiba me recordó a Godzilla (2014) porque querían matar a los monstruos, pero los MUTOs tenían E.M.P. y tenían que usar una de las viejas. La situación aquí es similar: Quieren acabar con los dinosaurios, pero no funcionan los aparatos electrónicos, así que usan una vieja ojiba.

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MensajeTema: Re: Jurassic Park END GAME (Reescritura)   

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Jurassic Park END GAME (Reescritura)
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